Las décadas de 1960-70
«Habla, pueblo, habla». La apertura y la transición política, social, económica y cultural.
La década de 1960 son los años de la apertura económica de España, lo que influye decisivamente en la también lenta apertura cultural y social del país. El turismo no sólo supone una importante fuente de ingresos económicos, sino también la llegada de modas, ideas y estilos de vida mucho más abiertos que la sociedad española de entonces. Y también empiezan a llegar las marcas extranjeras, apoyadas en estrategias publicitarias que ya han demostrado su eficacia en sus países de origen.
La llegada de Coca Cola, Pepsi Cola, Camel, Lucky Strike, Philips, de los primeros automóviles de importación, van cambiando el estilo y formas de hacer publicidad. Y van acompañadas de la apertura de las primeras oficinas de agencias multinacionales norteamericanas. De hecho, a mediados de los 60 todavía las grandes agencias eran totalmente españolas, como Hijos de Valeriano Pérez (VP), Clarín, Alas… Apenas quince años después casi no quedaban agencias españolas entre las mayores del país: habían sido compradas por las multinacionales.
La televisión supone el comienzo de la publicidad de masas y de la creación de las marcas masivas conocidas, admiradas y exigidas por los consumidores de todo el mundo. Los anunciantes multinacionales aplican las más modernas técnicas del marketing y así empiezan a llegar a España los primeros ejemplos de publicidad internacional, demostrando que el mismo mensaje puede ser eficaz en muchos países y mercados.
La música sigue siendo clave en los anuncios de los años 60 y 70, sobre todo en sectores dirigidos a los jóvenes, como los refrescos. Los jingles o canciones de Coca Cola alcanzan una popularidad similar a las canciones de mayor éxito de la radio, apoyadas en el hecho de que eran interpretadas por las estrellas musicales de la época. Y como los tocadiscos empiezan a entrar en cada vez más hogares, empezó a ser habitual editar discos con las canciones o jingles publicitarios, y alguna obtuvo un éxito indudable con promociones basadas en la música, como el ya citado Fundador, que permitía a mucha gente conseguir las canciones más conocidas para poner en los tocadiscos, con interrupciones donde se recordaba el estribillo publicitario de la marca. Los discos sorpresa de Fundador se editaron durante todos los años 60 y hasta bien entrada la década de 1970, en una de las mejores iniciativas de unir música con publicidad que además ayudó al crecimiento de la música pop en España.
Sin duda uno de los hitos musicales de la publicidad de entonces es el spot de Coca Cola de 1971, protagonizado por multitud de jóvenes de todas las razas. La canción navideña repleta de deseos de paz y amor, con un estilo y estética claramente influenciado por la corriente hippie, se convierte en un éxito mundial y número uno de ventas en numerosos países, trascendiendo con mucho la pura publicidad. The New Seeker's lograron ser número uno en numerosos países con la canción editada posteriormente sin referencias a la marca.
Los finales de la década de los 60 y toda la de los 70 fue en España una época de apertura y transición no solo política, con la complicada evolución hacia la democracia, pues también la sociedad vivió un cambio total en pocos años que todavía hoy día sorprende por la madurez y tranquilidad con que se fueron asumiendo las novedades. La crisis económica arrastrada desde 1973 y la inflación galopante añadía incertidumbres a la transición, y supuso un freno evidente a la inversión y establecimiento de empresas multinacionales, que esperaban la consolidación de la naciente democracia y el nuevo régimen político del país.
La creación de partidos políticos y las primeras campañas para las elecciones democráticas fueron no sólo un ejemplo modélico de una sociedad que vivía un cambio radical con absoluta conciencia y tranquilidad, pese a los evidentes problemas existentes. Unas campañas en las que destacaba la importancia de la música, que en ocasiones asumía el papel principal del mensaje publicitario, como en el Referéndum para la Reforma Política que marcó el comienzo de la transición hacia la democracia, con la canción «Habla, pueblo, habla» interpretada por el grupo Vino Tinto. Destaca también la campaña de lanzamiento de un nuevo periódico, Diario 16, cuyo tema musical cantado por el grupo Jarcha se convirtió en casi un himno, «Libertad sin ira». La letra y música fue obra de los propios creativos de la agencia, Baladés, Armenteros y Herrero, y tuvo el valor de responder no sólo a los objetivos publicitarios, pues encajó con los anhelos y deseos de la inmensa mayoría de la sociedad española hasta el punto que la canción transcendió el fenómeno publicitario y mucha gente desconoce que su objetivo principal era vender un periódico que, por otra parte, no aparecía en la letra de la canción.
No hay que perderse otras melodías publicitarias de entonces como el «Bic Naranja, Bic Cristal» de los bolígrafos; la descripción de los ingredientes de Nocilla; el pretendidamente sensual paseo a caballo de Centenario Terry; el pegadizo estribillo de los turrones El lobo; el aroma de mi hogar de Heno de Pravia, o ese secreto que estaba en la «Y de Ybarra» que recordaba a una jota aragonesa, y que aún hoy día puede escucharse por televisión. Las tendencias musicales de la época se reflejan en la música disco y el reggae de los vaqueros Lois; el estilo hippie netamente de los años 70 y la «guerra a la vulgaridad» de «Pilé 43»; el Ponche Caballero que anunciaban las Trillizas enseñando que «Ponchelo es Ponche con hielo»; o el Trinaranjus, que aconsejaba «para variar tómate un Trina». Y como pocos españoles sabían inglés, no había problemas en anunciar la ginebra «Fockink», cuyo nombre sin duda causaría bastante sorpresa en Inglaterra.