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La música en la publicidad

La música en la publicidad

La radio. El sonido entra en la publicidad

El reinado de las canciones publicitarias. La música como catalizador de la memoria

El primer jingle se grabó en la década de 1920 en California, cuando el dúo The Happiness Boys (Billy Jones y Erni Hare) fue contratado para interpretar una canción publicitaria para la marca de calcetines Interwoven Socks, patrocinador de su programa de radio, del que se puede oír algún ejemplo en Internet.

En la radio, la música era utilizada por la publicidad para lograr el objetivo fundamental de los anuncios de la época: ser recordados por un público en muchas ocasiones analfabeto. La música se convirtió en un recurso indispensable cuando los publicitarios de la época empezaron a crear canciones y comprobaron que en muchas ocasiones lograban tener tanto éxito que la gente las aprendía. No sólo recordaban la marca, sino toda la canción, cuya letra solía describir las cualidades del producto y sus beneficiosos efectos para el comprador.

Eran los tiempos en los que la base de la publicidad era la repetición, machacar al consumidor una y otra vez con los mismos mensajes para que se anclasen firmemente en su mente.

La canción más conocida de la publicidad española de aquellos años es sin duda la del Cola Cao, cuya letra reproduce casi literalmente las ventajas y virtudes del producto: su origen, cualidades que ofrece, momentos en los que se debe consumir, efectos energéticos sobre la persona que lo toma… Su éxito transcendió incluso la radio, al rodarse posteriormente una película de dibujos animados para emitirla en el cine y la televisión.

Las canciones / anuncios musicales de la radio tenían un evidente sentido publicitario, tratando de cumplir su objetivo principal, conseguir que los consumidores asociasen la marca a un producto y sus cualidades, y para ello describían exhaustivamente todas sus posibilidades. Lo que no impedía que fuesen auténticas canciones con todos los elementos necesarios para trascender por encima de su objetivo publicitario, y en ocasiones lograron no sólo el éxito de ventas esperado para el producto que anunciaban, sino que se convirtieron en tonadillas populares cantadas por niños y niñas en las plazas y parques, como el popular estribillo del anuncio del Flan Chino Mandarín.

Qué decir de otros éxitos como la tableta Okal, «el remedio más sencillo»; la suavidad del borreguito de Norit; o el chotis madrileño de la Peletería Pekan. Por no hablar de la historia del Sultán que no se llevaba bien con sus vasallos porque le decían «¡Aféitese bien!», lo que consiguió con las Hojas Palmera. Está también el famoso estribillo de Fundador, «¡Está como nunca!», que se incluía grabado en los discos sorpresa que regalaba la marca con la compra del producto.

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