El taurino es un tipo de cartel rígido y codificado iconográfica y textualmente, no tanto por el férreo tradicionalismo del espectáculo taurino como por el hecho de haber sido durante años un privilegio real y, por ende, obligado a incluir una serie establecida de disposiciones.

Poco a poco los carteles de toros van ganando en riqueza visual hasta, cuando la grabación en madera da paso a la litografía —con todo su despliegue de posibilidades cromáticas—, convertirse en el reflejo del carácter barroco de la
    fiesta con sus profusas viñetas, su costumbrismo colorista y sus orlas
         abigarradas.

 











Plaza de toros de San Sebastián (1881)
Plaza de toros de San Sebastián (1881)

 


Plaza de toros de Vitoria (a. d. 1883)
Plaza de toros de Vitoria (a. d. 1883)

Plaza de toros de Valladolid (1884)
Plaza de toros de Valladolid (1884)


          


Plaza de toros de Vitoria (1885)
Plaza de toros de Vitoria (1885)

 

 

Plaza de toros de Zaragoza (1880)
Plaza de toros de Zaragoza (1880)