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El cartel de
Bal Valentino de 1869, uno de los grandes carteles del maestro
Chéret, representa para muchos el nacimiento del cartel moderno. Su
estilo, basado en el movimiento y la voluptuosidad, se distingue por su
preciso trazado y por la reducción de detalles que presenta. Todo en él
nos conduce invariablemente a Toulouse Lautrec y a su inseparable Moulin
Rouge.
El Baile de
máscaras del Círculo de Bellas Artes, cuyos carteles cada año
poblaban las calles y las conversaciones, fueron los
que estimularon en
mayor medida el desarrollo y la
superación de este arte en Madrid.
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