Las empresas y los publicitarios sabemos muy bien lo importante que
es, para la buena marcha de un negocio, no solo la buena imagen de una marca, sino la
buena imagen del fabricante que la comercializa. Llevamos años haciendo publicidad de las
empresas, para que éstas
sean consideradas buenos empresarios, buenos «ciudadanos corporativos». Su desarrollo
futuro depende fundamentalmente de esa «buena imagen».