Este prolífico pintor extremeño nació en Fuente de Cantos en 1598. Aun cuando entre su producción se hallan asuntos profanos (propios de su época, como los mitológicos, con su serie de diez lienzos sobre la vida de Hércules por encargo real), la mayoría de su obra se nutre de la iconografía religiosa y la vida monástica.
Francisco de Zurbarán se formó como pintor en la escuela sevillana. A semejanza de sus coetáneos Velázquez y Alonso Cano —a quienes conoció y frecuentó—, partió de las representaciones naturalistas, matizadas en su caso por cierto tenebrismo, para deslizarse después hacia un estilo próximo al manierismo italiano. Mantuvo su residencia y su taller en Sevilla, salvo algunos paréntesis en la Corte de Madrid y otros lugares. Murió en 1664.