Nacido en 1528 en Verona, Paolo Caliari aprendió allí el oficio de pintor, aunque en 1556 se mudó a Venecia. En su pincel se perciben rasgos de Tintoretto y Tiziano, pero posee marcas propias: el lujo, el color y los edificios de trazas clásicas al fondo de las composiciones. Su obra fue modelo para autores del Barroco, que vino justo después, Tiépolo y Rubens entre ellos.