Durante la Edad Media, la creación pictórica española se desarrolló de acuerdo con los estilos coetáneos predominantes en el resto de la Europa Occidental. Se centraba en su mayor parte en la temática de inspiración religiosa, en dos vertientes: ya fuera para el ornamento de los templos o como amparo de la devoción privada.
Se reúnen aquí numerosas muestras de ambos aspectos, patentes en Juan de Flandes, destacado autor de la escuela hispanoflamenca del siglo xv, así como en Miguel Ximénez, Jaime Huguet o Pablo de San Leocadio, entre otros muchos ejemplos. A partir de mayo de 2010 se abrieron en el Museo del Prado siete salas nuevas dedicadas a la pintura española desde el Románico al Renacimiento (ver en Espacio Cervantes).