Durante el Renacimiento y el Barroco, los núcleos de referencia del arte europeo se encontraban sobre todo en Italia, Holanda, Flandes y, por supuesto, en España. Eso no impidió que en otros lugares surgieran artistas de altísimo nivel como el británico Gainsboroguh o como un genio alemán llamado Durero... En el Museo del Prado no faltan ejemplos destacados de sus obras.