Nombres míticos aportan su poderoso magnetismo a las salas del Museo del Prado: pintores del Trecento (Francisco Traini), del Quattrocento (Fra Angelico, Botticelli, Andrea Mantegna, Antonello de Messina)... Mientras en el resto de Europa las maneras góticas aún permanecían en boga, en Italia se forjaba el Renacimiento.