En el Museo del Prado abunda la pintura flamenca y holandesa, especialmente en lo que se refiere a la del siglo xvi. Es la época de Patinir, de Antonio Moro, de Brueghel de Velours... Si desde Italia el Renacimiento había llegado como una onda expansiva que afectó al arte europeo al completo con sus innovaciones estilísticas y técnicas, desde los Países Bajos llegó otra onda que, contrapunto de la primera, aportó una sensibilidad diferente nacida en las brumas del norte y en la tradición detallista de los pintores flamencos del siglo precedente.