El Museo del Prado posee en sus fondos una de las mejores colecciones de artes decorativas del mundo; entre las variadas piezas hay que destacar las planchas de piedras duras y semipreciosas que forman parte de tableros para mesas de lujosa y delicada ejecución. El elevado coste de los materiales ponían estas creaciones sólo al alcance de unos pocos privilegiados.
Considerada por muchos pintores del Renacimiento y siglos posteriores como una manera de conservar reproducciones de sus obras en un soporte más duradero que el óleo sobre lienzo o tabla, esta técnica de piedras duras, heredera del mosaico y de la incrustación, también gozó de independencia artística con diseños propios.
La colección de artes decorativas del Museo del Prado se completa con otro tipo de obras, en porcelana o cristal de gran calidad, y también con reproducciones de obras arquitectónicas en materiales nobles, como la escultura en miniatura del Obelisco Flaminio de Roma, por ejemplo, realizada quizá por Boschetti en el siglo xix.