(1 de 4) El breve pero impactante encuentro con García Lorca en 1936 en España, desarrolló de algún modo en Matta un impulso creativo ligado al entusiasmo y a la poesía, y un amor por la palabra que ya no le abandonó jamás: los textos «Don Quejado de las Manchas» y «Locolocacia Locurante» dan cuenta de sus juegos de palabras y de su particular estilo transgresor.
«Descubrí la cultura a través de García Lorca. Cuando me enteré que habían matado a Federico yo estaba en Portugal donde la Mistral y eso me produjo un tremendo choque y empecé a escribir y era como si Federico hubiese reencarnado en mí, escribía como él, imitándolo» Entrevista Lisandro Otero, Londres, 1975.