Por discrepancias con la dirección no llegará a leer su ponencia. Durante esa década viene a España con cierta frecuencia. En Valencia, en 1966, conoce a Isabel Verdejo, con las que se casará más tarde y de la que realiza innumerables pinturas y dibujos. Viaja a Lisboa para reencontrarse con su hija. En junio de 1953 vuelve a México con el firme propósito de regresar e instalarse en Europa. En 1956 ve cumplido su deseo y se instala en Roma, donde en ese momento vive su vieja amiga María Zambrano; gracias a ella conoce a Elena Croce, hija del filósofo Benedetto Croce, y con ellas frecuenta a algunos intelectuales italianos: Calvino, Chiaromonte, Zolla, Cristina Campo… Gaya visita los museos y frecuenta la pintura que verdaderamente le interesa. De esa época son algunos de sus cuadros de tema, como sus Bautismos, sus Holofernes, y también sus profundos y personalísimos pasteles de Florencia y el Arno, de París y el Sena, y sus inigualables pinturas de Venecia. En Marzo de 1960 regresa a España tras veintiún años de exilio. En Madrid visita el Prado, donde ve de nuevo los Velázquez, figura determinante para él y del que escribirá un texto fundamental, Velázquez, pájaro solitario. Realiza dos exposiciones, una en la Galería Mayer de Madrid, en la que también presenta su libro, El sentimiento de la pintura, publicado por Arión y donde se encuentra con viejos amigos, Bergamín, Panero, Gil-Albert, Bonafé, y otra en Syra de Barcelona. Regresa a Roma. En 1961 es invitado a participar en el Congreso sobre Velázquez que se organiza en Málaga con motivo de su centenario. Por discrepancias con la dirección no llegará a leer su ponencia. Durante esa década viene a España con cierta frecuencia. En Valencia, en 1966, conoce a Isabel Verdejo, con las que se casará más tarde y de la que realiza innumerables pinturas y dibujos.
En 1969, RM de Barcelona publica su Velázquez, pájaro solitario. Gaya abre un estudio en Barcelona en 1971. A partir de 1974 lo hará en Valencia, aunque conservará hasta el final su estudio de Roma en el vicolo del Giglio, en el que pasará junto a su mujer largas temporadas trabajando. Son años de plenitud en la vida y en la obra del pintor, años de una gran riqueza creativa. Participa con obras de los años 1927 y 1928 en la exposición Orígenes de la vanguardia española: 1920- 1936, en la Galería Multitud de Madrid, donde en el año 1978 realizará su primera exposición retrospectiva, y que supondrá el encuentro de Gaya con el público español. En 1980, con motivo de su septuagésimo cumpleaños en Murcia se le rinde un homenaje. Se organiza una exposición retrospectiva comisariada por Manuel Fernández-Delgado y se publica el libro Homenaje a Ramón Gaya, con colaboraciones de Agamben, Bergamín, Rosa Chacel… y Eloy Sánchez Rosillo, que coordinará el libro. El Ayuntamiento de Murcia le nombra hijo predilecto de la ciudad. Ramón Gaya, agradecido, dona a la ciudad de Murcia un centenar de sus obras. En el año 1983 inicia una larga colaboración como viñetista en la editorial Pret-Textos de Valencia que en 1984 publicará su libro Diario de un pintor 1952-1953.
Se está produciendo una recuperación de su figura. En 1984, exposición retrospectiva en Valencia, en el «Museo San Pío V» coordinada por Pascual Masiá. En Trieste, editorial que dirige Andrés Trapiello, se publica la segunda edición de su Velázquez, pájaro solitario. Su pintura se hace más esencial, más luminosa. En 1985 el Ministerio de Cultura le concede la Medalla de oro a las Bellas Artes. En enero de 1989 exposición antológica en el MEAC de Madrid y en la Iglesia de San Esteban de Murcia. En 1990, se inaugura en Murcia el museo dedicado a su obra, dirigido por Manuel Fernández-Delgado, y en el que se recogen unas 500 obras donadas a la ciudad por el pintor. Pre-Textos publica el primero de los tomos de su Obra Completa. En 1996, en Pre-Textos aparece su personalísimo texto Naturalidad del arte, artificialidad de la crítica.
En 1997, se le concede el Premio Nacional de Artes Plásticas y en 1999 es investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Murcia. En 2000, con motivo de sus 90 años en el IVAM de Valencia se presenta Ramón Gaya en las ciudades, una retrospectiva sobre su obra. Recibe la Medalla de Oro de la Región de Murcia. En 2002 se le concede el Premio Velázquez de las Artes, en su primera edición, por ese motivo, en 2003, se inaugura una exposición antológica de su obra en el MNCARS de Madrid, que dirige Juan Manuel Bonet. El pintor fallece en su casa de Valencia el 15 de Octubre de 2005.
Concesión del Premio Nacional de Artes Plásticas.
1997
Revista de Occidente nº166.
Murcia, 1995
Investidura Doctor Honoris Causa.
Murcia.