Pintor y escritor español, uno de los más independientes originales y hondos que ha dado el panorama español en los últimos tiempos.
Ramón Gaya nace en Murcia el 10 de octubre de 1910. Hijo de Salvador Gaya y de Josefa Pomés. Comienza a pintar a los diez años junto a los pintores Pedro Flores y Luis Garay, amigos de su padre, litógrafo catalán culto, anarquizante y wagneriano. Con el consentimiento de sus padres abandona la escuela para dedicarse por completo a la pintura, completando su formación en la pequeña biblioteca paterna. Nietzsche, Tolstoy, Galdós... estarán entre sus primeras lecturas, autores que no abandonará jamás. En «Verso y Prosa» (fundada en Murcia en 1926 por José Ballester, Juan Guerrero Ruiz y Jorge Guillén) se reproducen por primera vez algunas pinturas suyas y se publican sus primeros escritos. Gracias a una beca de estudios que le concede el Ayuntamiento de Murcia, en enero de 1928 va a Madrid, visita el Museo del Prado y conoce a Juan Ramón Jiménez, figura esencial para la formación del joven Gaya, y a casi todos los miembros de la llamada Generación del 27; poco después marcha a París junto a Pedro Flores y Luis Garay, con los que hace una exposición en la galería Aux Quatre Chemins; a pesar del éxito de la exposición decide regresar. Ramón Gaya describe sus impresiones de esa estancia y su decepción ante las vanguardias en una carta dirigida a Juan Guerrero y publicada en el último número de Verso y Prosa. En agosto muere su madre en Murcia.
En enero de 1932, es invitado a colaborar con el proyecto de Misiones Pedagógicas; junto a los pintores Eduardo Vicente y Juan Bonafé gana el concurso para realizar las copias de cuadros del Museo del Prado que compondrán el museo ambulante, y viajan después con dicho museo por los pueblos de España. En junio de 1936, se casa en Madrid con Fe Sanz. Declarada la guerra, forma parte de la Alianza de Intelectuales Antifascistas. Su casa de Madrid es bombardeada y pierde casi todas las pinturas realizadas hasta ese momento. En Valencia, en 1937 nace Alicia, su única hija.
Dieste, Gil-Albert, Sánchez Barbudo, María Zambrano, Serrano Plaja, Altolaguirre y Gaya fundan en Valencia la revista Hora de España. Gaya pertenece al consejo de redacción, en ella publica poemas y artículos y será su único viñetista. Participa en el Congreso Internacional de Escritores Antifascistas siendo uno de los autores de «la ponencia colectiva». En la Exposición Internacional de París, se exponen dos cuadros suyos Palabras a los muertos, retrato de Juan Gil-Albert y Espanto, bombardeo de Almería; este último obtendrá el primer premio en los Concursos Nacionales. En los primeros días de 1939, muere su mujer en el bombardeo de Figueras, al que sobrevive su hija. Tras cruzar los Pirineos con el ejército republicano es internado junto al grupo de Hora de España en el campo de concentración de Saint Cyprien. A la salida del campo pasa unas semanas en Cardesse, residencia del pintor Cristóbal Hall y su familia, que se harán cargo en adelante de su pequeña hija Alicia, ya que Gaya debe abandonar Francia camino del exilio. Junto al grupo de Hora de España llega a México a bordo del Sinaia. Son años de soledad y de intenso trabajo. La falta de museos de pintura clásica hace que llene su estudio de libros y de reproducciones de los grandes maestros y de ahí, de ese contacto con los grandes maestros, es de donde nacen sus homenajes; pinta también esenciales y luminosos paisajes de Chapultepec, Veracruz, Cuernavaca. Durante los años de México hará dos exposiciones una en 1943 con un texto Gil-Albert en el catálogo y otra en 1951 en el Ateneo Español. Colabora con sus escritos en algunas revistas mexicanas como Taller, El Hijo Pródigo, Romance, Las Españas… En junio de 1952 viene a Europa donde permanece un año. París e Italia, en especial Venecia, ciudad a la que regresará en numerosas ocasiones a lo largo de su vida, son sus principales destinos. Viaja a Lisboa para reencontrarse con su hija. En junio de 1953 vuelve a México con el firme propósito de regresar e instalarse en Europa. En 1956 ve cumplido su deseo y se instala en Roma, donde en ese momento vive su vieja amiga María Zambrano; gracias a ella conoce a Elena Croce, hija del filósofo Benedetto Croce, y con ellas frecuenta a algunos intelectuales italianos: Calvino, Chiaromonte, Zolla, Cristina Campo… Gaya visita los museos y frecuenta la pintura que verdaderamente le interesa. De esa época son algunos de sus cuadros de tema, como sus Bautismos, sus Holofernes, y también sus profundos y personalísimos pasteles de Florencia y el Arno, de París y el Sena, y sus inigualables pinturas de Venecia. En Marzo de 1960 regresa a España tras veintiún años de exilio. En Madrid visita el Prado, donde ve de nuevo los Velázquez, figura determinante para él y del que escribirá un texto fundamental, Velázquez, pájaro solitario. Realiza dos exposiciones, una en la Galería Mayer de Madrid, en la que también presenta su libro, El sentimiento de la pintura, publicado por Arión y donde se encuentra con viejos amigos, Bergamín, Panero, Gil-Albert, Bonafé, y otra en Syra de Barcelona. Regresa a Roma. En 1961 es invitado a participar en el Congreso sobre Velázquez que se organiza en Málaga con motivo de su centenario.
Ramón Gaya de niño.
1915
Con Salvador Moreno en Ostia.
Hacia 1959
En el Museo del Prado.
1989