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Es plato archiconocido, del que sólo mencionaremos un testimonio en el Quijote:
Responde en buen hora —dijo don Quijote—, Sancho amigo, que yo no estoy para dar migas a un gato, según traigo alborotado y trastornado el juicio. (Quijote, Rico, 1170)
Ingredientes:
1 cabeza de ajos, 1 hogaza de pan de pueblo, 1 cucharada sopera de pimentón, 250 g de jamón, o chorizo, o tocino de cerdo, (esto último potestativo), 6 cucharadas de aceite, y sal.
Modo de hacerlas:
El día anterior se pican las migas humedeciéndolas ligeramente y dejándolas reposar cubiertas con un paño. En una sartén con la mitad del aceite sofreímos el jamón, el chorizo, o el tocino, y lo reservamos aparte. En el aceite que queda, junto con el restante, doramos los ajos, le ponemos la cucharada de pimentón y a continuación las migas y el jamón. Con una paleta de madera se remueven constantemente hasta que tomen color y embeban el agua, de forma que queden secas y sueltas. Se prueban y se rectifica de sal. Se pueden adornar con tropezones de pan frito.