Gastronomía del «Quijote» > Introducción
El vino era un alimento básico. En la vida diaria se utilizaba no sólo como bebida, sino también como condimento para elaborar gran variedad de platos. Todo el mundo bebía: ricos y pobres, seglares y clérigos. Los vinos de las clases pudientes eran vinos muy fuertes, olorosos y caros; los pobres, en cambio, bebían vinos baratos, de baja graduación y calidad. Los vinos más consumidos eran la garnacha y malvasía6; este último, hecho con uva de nuestro país, era muy apreciado por su olor y perfume y se consideraba entre los mejores caldos del mundo.
Un buen pretexto para despertar la sed y provocar el consumo de vino era el uso de los aperitivos, también denominados llamativos. Destacaban entre ellos los encurtidos en vinagre con sus especias, aromas, pimienta y guindillas, que ayudan a despertar el apetito y la colambre7. Así los llama Cervantes cuando hace mención del caviar:
Tendiéronse en el suelo y, haciendo manteles de las yerbas, pusieron sobre ellas pan, sal, cuchillos, nueces, rajas de queso, huesos mondos de jamón, que si no se dejaban mascar, no defendían el ser chupados. Pusieron asimismo un manjar negro que dicen que se llama cavial y es hecho de huevos de pescados, gran despertador de la colambre. No faltaron aceitunas, aunque secas y sin adobo alguno, pero sabrosas y entretenidas. Pero lo que más campeó en el campo de aquel banquete fueron seis botas de vino, que cada uno sacó la suya (Quijote, II, 54).
Si vuestra merced quiere un traguito, aunque caliente, puro, aquí llevo una calabaza llena de lo caro8, con no sé cuántas rajitas de queso de Tronchón, que servirán de llamativo y despertador de la sed, si acaso está durmiendo (Quijote, II, 66).
Pidiéronle de lo caro; respondió que su señor no lo tenía; pero que si querían agua barata (Quijote, II, 71).
En Rinconete y Cortadillo, Cervantes llama a los aperitivos incitativos, pues incitan a beber en abundancia, así lo vemos en la merienda que organiza la Gananciosa, que lleva sus alcaparrones ahogados en pimientos:
Ida la vieja, se sentaron todos alrededor de la estera, y la Gananciosa tendió la sábana por manteles; y lo primero que sacó de la cesta fue un grande haz de rábanos y hasta dos docenas de naranjas y limones, y luego una cazuela grande llena de tajadas de bacallao frito; manifestó luego medio queso de Flandes, y una olla de famosas aceitunas, y un plato de camarones, y gran cantidad de cangrejos, con su llamativo de alcaparrones ahogados en pimientos, y tres hogazas blanquísimas de Gandul. Serían los del almuerzo hasta catorce(Novelas ejemplares, p. 184).