Centro Virtual Cervantes

Actos culturalesFotografía

Bartolomé Ros: a través de un objetivo

InicioEnviar comentarios

ISBN: 84-689-9475-8

 

Bartolomé Ros, el fotógrafo que llenó de Marruecos las páginas de las mejores revistas españolas en los años 20 y 30, vuelve a África de la mano del Instituto Cervantes. Un acierto que agradecerán cuantas personas se acerquen a contemplar las fotografías que forman esta exposición.

Fue este país, abierto a Europa durante el siglo XIX, objeto de deseo y curiosidad para escritores y artistas, en una visión bastante alejada de la realidad, las más de las veces, y que dio en llamarse orientalismo. La fotografía, nacida por aquellas fechas, iba a ser ayuda esencial para apartarse de estereotipos, convirtiéndose en apoyo imprescindible del africanismo, corriente que sustituyó a la anterior.

Todos los cambios producidos en Marruecos en los últimos ciento treinta años están recogidos en fotografías que despiertan el interés de la investigación más seria en los campos histórico, social, antropológico, arquitectónico... Colecciones como la maravillosa de la Biblioteca de Tetuán que espera el interés de los investigadores para ayudarles en su trabajo. Pues bien, la obra de uno de aquellos hombres que supieron hacer arte con su cámara es la que hoy se muestra ante el espectador.

Bartolomé Ros nació en Cartagena en 1906, pero se trasladó a Ceuta durante su infancia, al pasar su padre a formar parte del personal del ferrocarril Ceuta-Tetuán. En Ceuta descubre la fotografía, que vivía horas felices de la mano de Barceló y Rubio, Arbona y los hermanos Calatayud.

Para nosotros, José y Manuel Calatayud Aznar serían sus maestros. Con ellos comenzaría su andadura profesional, destacando pronto en su predilección por la instantánea.

Fue Ros —lo he escrito ya— fotógrafo de calle, de máquina de fuelle y baby, pero no de disparador rápido e instantánea a traición. Huyó así de aquella imagen almibarada del fotógrafo pulcramente vestido, recibiendo familias en los salones de su estudio. Con alma aventurera, muy pronto cambiaría las calles de Ceuta por los caminos marroquíes.

La juventud de este hombre se percibe en su gusto por reflejar la modernidad de los transatlánticos de nuestros puertos, los vehículos que comenzaban a invadir nuestros caminos y las aeronaves que cruzaban nuestros cielos. Mar, tierra y cielos que sabía captar con algo más que técnica.

Pero lo mejor de su obra es quizá la sensibilidad que apreciamos en la calidez de sus retratos, en los grupos de soldados, de hombres y mujeres de las calles y los zocos. Una realidad social reflejada sin falsas escenografías, que es veraz al ciento por ciento, y que despierta asombro cuando aparece imbricada en las bellas arquitecturas de las medinas marroquíes.

Blanco y Negro, La Esfera, pero sobre todo África, Revista de Tropas Coloniales, se disputaron su firma como muestran hoy las colecciones hemerográficas. En esta última publicación, en cuyo diseño tenía el pintor Mariano Bertuchi tanto que decir, ocuparon sus fotografías lugar privilegiado, como demuestra el álbum editado en 1929 y que recoge algunas de las mejores obras de Ros, Lázaro, Calatayud...

Ros se hizo hombre y fotógrafo en Marruecos. Claro que también aquí se inició en el campo de los negocios con tal fortuna que pronto nos privó de aquella primera actividad, reduciendo su producción en el tiempo a sólo un par de decenios.

Esta exposición es una generosa aportación de los hijos del fotógrafo a la historia de la fotografía hispano-marroquí, pero, sobre todo, el fruto de un trabajo de investigación y de amor de su hija Rosa, cuyo corazón, junto al de su padre, va puesto en cada obra elegida, entre los cientos de placas, clichés y originales que han guardado celosamente.

Bartolomé Ros aparece en esta muestra como un africanista pleno, cuyos rasgos artísticos se manifiestan en los personalísimos encuadres y la belleza armoniosa de sus paisajes, pero que en su visión de Marruecos es auténtico, sin ambages, proporcionando una imagen realista y respetuosa, que huye de los lujos orientales como de las miserias arrabaleras. Una perspectiva que podríamos denominar clásica de un país para el que, en su historia contemporánea, es ilustración y apoyatura gráfica imprescindible.

 José Luis Gómez Barceló
De la Asociación de Escritores y Artistas Españoles

 

Subir
| Fotografía |

| Portada del CVC |
| Obras de referencia | Actos culturales | Foros | Aula de lengua | Oteador |
| Rinconete | El trujamán |

| Enviar comentarios |

Centro Virtual Cervantes
© Instituto Cervantes (España), 2002-. Reservados todos los derechos.