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Para la fotografía española de los años cincuenta, y más en concreto para el grupo AFAL, resultó decisiva la curiosidad que empujó a nuestros creadores hacia el movimiento fotográfico internacional. Autores como Roger Doloy, Otto Steinert e Irving Penn fueron admirados por los españoles, y con ello se rubricó una doble circunstancia: la penuria creativa de nuestra fotografía y el necesario cambio que debía modificar todos sus estratos. Una influencia muy particular derivó de la muestra The Family of Man, que contaba con más de quinientas fotografías, realizadas por fotógrafos de sesenta y ocho nacionalidades. En las páginas de AFAL pudo leerse que dicha exhibición pretendía dar a la fotografía una dimensión de compromiso por su capacidad para «explicar al hombre lo que es el hombre» (n.º 10, julio-agosto de 1957). Tras dicho evento se ocultaba la ambición intelectual de un gran artista, Edward Steichen, escritor, investigador técnico, ensayista y fotógrafo de ascendencia luxemburguesa que, junto a Alfred Stieglitz, revolucionó la interpretación estética de nuestro arte. Pictorialista en sus inicios, Steichen fundó en Nueva York las Little Galleries of the Photo Secession y desde dicha sede introdujo la vanguardia en el gremio. Otros detalles adornan su biografía: comandó la división fotográfica de las fuerzas expedicionarias estadounidenses en la Primera Guerra Mundial y en la siguiente contienda global se hizo cargo del Instituto Geográfico de la Marina. Colaborador de Vogue y Vanity Fair, fue designado en 1947 director del departamento fotográfico del Museo de Arte Moderno de Nueva York, responsabilidad que conservó hasta 1962. Cuando en 1955 organizó The Family of Man, su éxito fue inapelable. Al decir de María del Mar Marcos, la muestra en cuestión no solo ofrecía un concepto del arte fotográfico, sino también un paradigma moral reflejado en una amplia galería de rostros de los que el propio Steichen decía: «Si el rostro humano es la obra maestra de Dios, aquí lo vemos en miles de pruebas marcadas por el destino. A partir de esta visión, se percibe la eternidad; a partir de otra, tan solo los últimos chismes de la vecina». El fondo humanista de The Family of Man caló hondo en el grupo AFAL. Así lo reflejaron al reseñar el catálogo de la muestra: «Han pasado varios meses desde la primera vez que lo leímos y aún nos dura el asombro: el libro de Steichen nos cayó como una bomba, como venido de otro planeta». En amable correspondencia, Steichen se interesó por AFAL en una carta fechada el 1 de octubre de 1958. Tras repasar el Anuario de la Fotografía Española y con motivo de la exhibición Master works of Photography From Its Beginnings to The Present, el maestro solicitó que le fueran enviadas obras de Ricardo Terré, Oriol Maspons, Cortés Vázquez, Leopoldo Pomés, José María Artero, Jesús Aguirre y Carlos Pérez Siquier, entre otros. Otros autores de prestigio sintieron la misma simpatía por AFAL. En el n.º 20 de la revista (septiembre-octubre de 1959) apareció una entrevista con Roger Doloy, miembro del grupo francés de los 30 X 40 y director de la revista Jeune Photographie. Doloy se mostró «dispuesto a promover un intercambio cultural entre AFAL y nuestro Club Photographique de París», y ello desembocó en exposiciones conjuntas como la celebrada en la embajada de España en París (n.º 22, enero-febrero de 1960). Irving Penn mereció una atención especial en el n.º 35 (marzo-abril de 1962). Los comentarios de Gonzalo de Juanes sobre un libro del fotógrafo norteamericano sirvieron de disculpa para publicar algunas de sus fotografías. El homenaje, desgraciadamente, coincidió con el cierre de la revista. No obstante, la hemeroteca archiva la efusión de este tributo, sin duda fácil de justificar. Con razón cree María del Mar Marcos que nadie puede rivalizar con Penn en los dominios «de la complejidad formal, de su empleo de las líneas, de la belleza de las formas, de la elegancia de las siluetas, del juego abstracto de líneas y volúmenes». Al cabo, como un buen conocedor del retratismo pictórico, Penn ha heredado la intuición de los antiguos maestros. Caso distinto, al menos en cuanto a filosofía, es el de Otto Steinert, protagonista de un monográfico de la revista. El alemán, maestro de fotografía de la Escuela de Arte y Artesanía de Sarrebruck (1948) y director del taller de fotografía de la Escuela de Diseño Folkwang de Essen (1959-1978), fundó el grupo Fotoform (1949) para reivindicar la imagen abstracta, lograda mediante solarización o superposición de los negativos. Desde que en 1951 abrió la muestra Fotografía subjetiva, Steinert disfrutó del interés de AFAL, en cuyas páginas podía leerse que el alemán era «uno de los dos o tres fotógrafos de Europa que son ejemplo, guía, directores de conciencia». Líneas más abajo, se decía que AFAL, «como grupo representativo de lo más joven e inconformista de la fotografía española, era el cauce lógico para presentar a Otto Steinert a nuestros compatriotas». |
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