Sede de la Embajada ante la Santa Sede, creada por los
Reyes Católicos y la más antigua de las representaciones diplomáticas de España en el
exterior, el palacio cuya traza originaria debida a Carlo Lambardi se remonta a fines del
siglo XVI, da nombre
a una de las plazas más famosas y visitadas de Roma.
El reciente estudio de Alessandra Anselmi titulado Il
palazzo dellAmbasciata di Spagna presso la Santa Sede (Roma, 2001), ha
proporcionado nuevos datos e información para reconstruir la historia del edificio, cuyo
primer trazado se alza en 1591 sobre una parte de los terrenos que fueran propiedad del Monasterio
de San Silvestro in Capite. Después de pasar por la propiedad consecutiva de varias
familias, la última de las cuales era la Monaldeschi, es adquirido en 1647 mediante
compra por Íñigo Vélez de Guevara y Tassis, octavo conde de Oñate, embajador de Felipe
IV.
Inmediatamente comienzan una serie de ampliaciones y
reformas, siendo sin duda las más importantes las que en el proprio siglo XVII dirigen arquitectos de la
talla de Francesco Borromini y Antonio De Grande.
La intervención del primero de ellos, hoy precisada por la
referida investigación, fue encargo del propio conde de Oñate que previendo la púrpura
cardenalicia prometida por el papa Inocencio X, pretendía dar a su residencia el
esplendor que hubiera correspondido a su alta dignidad. Hubo que acudir a un censo de 14
000 escudos contraído sobre los bienes del Hospital de Santiago de los Españoles para
hacer frente a la reforma proyectada por Borromini, una de cuyas aportaciones más
valiosas fue la gran escalera de acceso a la planta noble del edificio.
Continuó la remodelación del edificio Antonio De Grande,
entre 1654 y 1657, siendo embajador Diego de Aragón y Mendoza, cuarto duque de Terranova.
En el siglo XVIII, durante la embajada de José Nicolás de Azara se desarrolló una
importante actividad cultural en el Palacio de España, al tiempo que continuaron algunas
reformas, en este caso encargadas al arquitecto Ignazio Haan, mientras que la decoración
de pinturas al fresco era realizada por Francisco Javier Ramos.
Los apartamentos privados fueron objeto en el siglo XIX de una magnífica serie de
pinturas, obra de varios artistas, entre ellos Felice Giani y discípulos de su taller.
Manuel Espadas Burgos
Director de la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma
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