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Nacido en el municipio de Itálica, provincia de Baetica
(actual Santiponce de Sevilla), Marco Ulpio Trajano accedió al mando del Imperio en el 98
d.C. General del ejército, fueron sus virtudes militares las que impulsaron al emperador
Nerva a adoptarlo como hijo y designarlo sucesor a su muerte.
Entre las construcciones promovidas por Trajano en Roma y
en otras provincias del Imperio, destacan el foro y la columna historiada que formaba
parte del mismo. Fue el último de los foros imperiales que, a partir de César, se
habían ido desarrollando junto al más antiguo foro romano. Una obra de dicha magnitud
requería un amplio espacio para su construcción. Para ello fue necesaria la excavación
de las pendientes que unían las colinas del Quirinale y del Campidoglio. La
financiación, en su mayor parte, provenía del botín de las guerras de conquista de la
Dacia, concluida en el 106 d.C. La construcción, iniciada al año siguiente de la
victoria sobre los dacios (107 d.C.), fue inaugurada en el 112 d.C., mientras que la
columna fue completada al año siguiente (113 d.C.).
Los restos actualmente visibles del Foro de Trajano
parte de la pavimentación de la plaza, algunas de las columnas de la Basílica
Ulpia y la columna historiada muestran una visión parcial de la ingeniosa
construcción.
Obra del arquitecto Apolodoro de Damasco, se presentaba
como un conjunto monumental de enormes dimensiones (300x185 m): una gran plaza rodeada de
pórticos con dos grandes exedras laterales, la Basílica Ulpia y dos bibliotecas, al
centro de las cuales se abría un pequeño patio con la columna historiada. Dicha
articulación derivaba del esquema empleado en las áreas monumentales de los campamentos
militares (principia), aplicado a funciones de uso civil en algunos de los
centros de las provincias septentrionales del Imperio. Al centro de un pequeño patio,
detrás de la Basílica Ulpia y entre las dos bibliotecas, se erigía la Columna de
Trajano. Se trata del elemento superviviente mejor conservado de todo el conjunto. La basa
y el fuste ofrecen una altura de 40 m, dimensión que, tal y como indica el panel con
inscripción situado en su parte superior, era el testigo de la altura de la colina cuyas
pendientes tuvieron que ser eliminadas para la construcción del foro. Un friso con
relieve historiado, de 200 m de longitud, gira en espiral en torno al fuste, al igual que
los rollos de papiro conservados en las bibliotecas adyacentes. Desde éstas se podían
admirar los relieves que narran en imágenes los episodios de las dos campañas contra los
dacios, conducidas por el emperador mismo, y que dieron la victoria a los romanos. Es
éste el motivo sobre el que insiste todo el conjunto, cuya función principal fue la de
celebrar las victorias militares de Trajano.
La columna culminaba con una gran estatua de bronce del Emperador.
En 1587, desaparecida la estatua, el papa Sixto V colocó en su lugar la estatua de San
Pedro que todavía hoy se puede admirar. Tras la muerte del emperador en el 117 d.C., sus
cenizas fueron depositadas en una urna de oro y colocadas dentro de la basa de la columna.
Así, la columna pasó a ser el sepulcro del Emperador. De este modo, Trajano, enterrado
en su propio foro, corazón de la ciudad, se destacaba simbólicamente de los mortales.
Desde la Edad Media ha sido siempre admirada y conservada
en buen estado por parte del Ayuntamiento de Roma. La fama del monumento fue acompañada
de la imagen que la figura de Trajano asumía en época medieval entre los sectores
populares. De él se destacaba la virtud de la justicia más que su valor como jefe
militar.
Alaitz Etxebarria
Becaria de la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma
Bibliografía
AA.VV., I luoghi del consenso imperiale. Il Foro
di Augusto. Il Foro di Traiano. Roma 1995.
F. Coarelli, Roma, «Guide Archeologiche
Mondadori», Roma 1997, (3.ª ed.).
A. Giardina (ed.), Roma antica. Storia di Roma
dellantichità ad oggi, Roma 2000.
P. M. Monti, La colonna Traiana, Roma 1980.
S. Setis, A. La Regina, G. Agosti, V. Farinella, La
Colonna Traiana, Turín 1988.
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