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La capilla de la crucifixión de San Pedro, conocida
mundialmente como «il Tempietto di Bramante», constituye no solo una de las primeras
obras arquitectónicas del pleno Renacimiento sino también una pieza maestra que ejerció
y ejerce una influencia decisiva en la historia del Arte y de la Arquitectura.
Este celebérrimo edificio marca el inicio de la presencia
española en la colina del Gianicolo, ya que fue encargado por los Reyes Católicos, que
habían hecho un voto a Dios para tener un sucesor y que se concretó, tras el nacimiento
de su hijo Juan, en la erección de la Iglesia de San Pietro in Montorio y de esta
bellísima capilla, pagada con rentas provenientes de la Corona de Aragón a partir de
1502.
Se trata de un pequeño templo de ahí su nombre de
«Tempietto» circular de unos 11 metros de diámetro, rodeado en su planta baja por
16 columnas dórico-toscanas de granito gris, asentadas sobre una basa escalonada y que
sostienen un friso de triglifos y metopas con símbolos litúrgicos. La planta superior
tiene una galería circular sin acceso y una balaustrada alrededor del tambor cúpula,
rematándose todo ello por una cúpula de media naranja con cubierta de plomo rehecha a
inicios del siglo XVII, durante el reinado de Felipe III (en el que también se realizaron otras obras
en el complejo de San Pietro in Montorio), añadiéndosele un remate a modo de linterna
ciega donde figuran cuatro escudos de España. En el interior se encuentra la capilla y
debajo de ella la cripta, decorada con estucos de mediados del siglo XVII con 12 escenas de la vida de
San Pedro recogidas de los Evangelios y de los Hechos de los Apóstoles dentro de una
profusa decoración acorde con su época, y donde se ve el orificio que la tradición
atribuía al lugar en que había sido clavada la cruz del martirio de San Pedro.
Este edificio es el único que se llegó a construir del
plan diseñado por el arquitecto Donato Bramante para el complejo de San Pietro in
Montorio, que contemplaba un pórtico periférico circular nunca realizado. Donato
Bramante nació hacia 1444 en Monte Asdrualdo (Fermignano) y falleció en Roma en 1514;
fue arquitecto y pintor y uno de los principales protagonistas de la renovación de la
arquitectura del Renacimiento. Antes de llegar a Roma en 1499, en época de Alejandro VI
Borja, trabajó en Lombardía donde realiza entre otros el proyecto de la Catedral de
Pavía. En Roma, aparte de obras como el claustro de Santa Maria della Pace, el cortile
del Belvedere del Vaticano o el propio Tempietto, realizó lo que sería su magna obra, el
proyecto del nuevo templo de San Pedro en el Vaticano, interrumpido en su construcción
por su muerte y la de Julio II y reelaborado por Miguel Ángel treinta años después. En
este proyecto el Tempietto, ya construido, constituyó su «germen formal».
Con el Tempietto, Bramante retoma en la historia de la
arquitectura un modelo de templo circular de raigambre clásica (solo hace falta recordar
el templo de Vesta en Roma o el de la Sibila en Tívoli), sintetizando sus vastos
conocimientos sobre el arte clásico y las proporciones, a la vez que los aúna con la
tradición de los martiria cristianos. Ello tiene como resultado, una síntesis
perfecta de los ideales humanísticos típicos del Renacimiento pleno, con los cristianos,
unidos por su convicción de ser universales.
En estos tiempos de exaltación del tamaño como valor
fundamental a la hora de juzgar una construcción, el Tempietto, con sus once metros de
diámetro y de altura, es el mejor ejemplo de que el tamaño no es esencial en la
consecución de una obra maestra.
Enrique de Álvaro
Secretario de la Academia de España en Roma
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