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Situada en una de las plazas más bellas y representativas
del barroco romano del settecento, la Iglesia de San Ignacio, dedicada al
fundador de la Compañía de Jesús y con la cercana Iglesia del Gesù, los dos modelos
del barroco jesuítico, se alza por decisión de San Francisco de Borja y munificencia del
cardenal Ludovisi, sobrino de Gregorio XV, próxima al Colegio Romano, del cual era
iglesia propia, el gran centro de formación de los novicios de la Compañía de Jesús,
elevado a rango de Universidad por el Papa, de donde su nombre de Universidad Gregoriana.
Iniciada en 1626 y terminada en 1685 sobre proyecto del
arquitecto y miembro de la Compañía Orazio Grassi, la fachada fue obra de Alessandro
Algardi. Sus bóvedas, obra del pintor y también jesuita Andrea Pozzo, y en especial el
lienzo que cubre la parte correspondiente al crucero, son un prodigio de la perspectiva
pictórica del barroco.
Manuel Espadas Burgos
Director de la Escuela Española de Historia y Arqueología en Roma
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