Centro Virtual Cervantes

Actos culturalesFotografía

España ayer y hoy

InicioEnviar comentarios




Luis M. Enciso Recio
José Guirao Cabrera

 

 

cuadro_verde.gif (46 bytes) Luis Miguel Enciso Recio
Presidente de la Sociedad Estatal España Nuevo Milenio

Paul Strand, uno de los mejores fotógrafos de todos los tiempos, veía así la dimensión científica y tecnológica de la fotografía: «Algunas de las aplicaciones de la máquina —de la cámara y los materiales que la acompañan— resultan especialmente maravillosas. Baste citar como ejemplo los rayos X, la microfotografía, la fotografía astronómica y los distintos procesos fotomecánicos que dan al mundo acceso a 1a comunicación icónica de un modo tan revolucionario como en su día lo hizo la invención de la imprenta respecto de la comunicación oral» [1].

Pero la fotografía no reverbera sólo el fruto del desarrollo científico y tecnológico. El medio fotográfico, explica Strand, es, además, «cauce de expresión en el mismo sentido en que se utilizan para tal fin la pintura, la piedra, las palabras y el sonido. En resumen, como un conjunto de materiales que, en manos de unos pocos individuos, y controlado por la necesidad interior más intensa, puede convertirse en un organismo con vida propia».

Más: el retrato y las demás expresiones fopográficas han sido, son y serán para siempre un singular documento, tal vez el más objetivo, y, como deseara Stieglitz, un medio de luchar por el juego limpio, por la tolerancia, [por] «el derecho a existir y crecer de quienes, como los años han demostrado, introducían una nueva visión de la vida humana».

Ciencia, arte, realidad histórica, son tres de los inmensos horizontes a los que sirve la fotografía y en los que su mensaje se hace más diáfano y revelador. Pero los fotógrafos buscan y, a veces logran, en el incesante vaivén de la luz y la sombra, una meta más alta: la creatividad, la huella genial del arte o el latido de la poesía, el elogio o la protesta.

Todos estos objetivos y mensajes cobran cuerpo en España, ayer y hoy. Escenarios, costumbres y protagonistas, la fascinante exposición que España Nuevo Milenio ofrece a la contemplación de públicos muy diversos.

No pretendemos, ni por asomo, recomponer los grandes hitos de nuestro arte fotográfico, tarea que han asumido ya, con tino y acierto, Publio López Mondéjar y otros especialistas, sino abrir brecha en el espectáculo humano y las irisaciones estéticas y sociológicas de la fotografía española en el siglo XX.

La selección de cien fotografías de calidad técnica o estética y ricos registros humanos o sociales compone un marco suficientemente significativo para aproximarse a las complejas realidades del siglo XX. En las muestras elegidas se dejan ver las tendencias que inspiraron a Strand u otros clásicos: la relación con las vanguardias pictóricas, la composición fotográfica de puras formas y lo «colectivo individualmente significativo», y, en definitiva, el afán de retratar los pueblos, las ciudades, la política, la cultura, las costumbres o, lo que es lo mismo, la vida de los hombres y su medio.

Punto central de nuestra oferta son las personas y los personajes. Con razón decía Stieglitz que el «retrato de un individuo constituye, en realidad, la suma de un centenar de fotografías más», Los rostros aupados por la notoriedad a la excelencia y los de raíces entrañables, los considerados triunfadores y los que, al parecer de muchos, no lo fueron tanto, los coloreados por el sueño de la bondad y los nacidos para rebelarse y cambiar rumbos, todos y cada uno, conforman un paisaje de estimulante diversidad. Miembros de la Familia Real, políticos y artistas o escritores, hombres de ciencia, actores o representantes del mundo del trabajo, mujeres y hombres, héroes de cada día o héroes de un tiempo, protagonistas de la protesta social o espíritus generosos entregados a la tarea de hacer propia la vida de los demás, privilegiados gozadores de la vida o del secreto paraíso del sentimiento conviven y se alternan con los castigados por la injusticia, la insolidaridad y el dolor. La fotografía, al reproducir la realidad, acaricia o fustiga, critica o da pistas para circular por caminos de salvación.

España, ayer y hoy. Las modulaciones actuales del Reino de España aparecen, mágicamente transfiguradas por las cámaras de un conjunto de grandes intérpretes y artistas de la fotografía «ultimísima». Los paisajes panorámicos de Xurxo Lobato, la visión poética de la mujer contemporánea de Koldo Chamorro, los horizontes de presente y futuro plasmados por Carlos Cánovas o los retratos de mujer de Alberto García-Alix se alternan con los desnudos absolutos de Humberto Rivas, la huella de la juventud plasmada por la cámara de Miguel Trillo, los inmigrantes captados por Ricky Dávila, las interpretaciones sobre la sexualidad o el consumismo de Cristina García Rodero y Rafael Trobat, y el mosaico de imágenes de Carme Casulá.

No quiero poner punto final sin agradecer el excepcional trabajo de las personas que han hecho realidad esta singular exposición: Myriam de Liniers, Miguel Urabayen y Patricia Allende —coordinadores de la muestra— y Paz Uruñuela de la Rica —secretaria general—.

No sería justo silenciar la ayuda generosa y brillante de los miembros del Consejo Asesor: Manuel Barriopedro, Manuel Santos, Publio López Mondéjar, Rafael Doctor, José Gómez Isla, Marisa Flórez y José Baeza. Gracias a todos ellos, y también gracias al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, que tan amablemente nos acoge, y a su director, José Guirao.

 

Subir

 

cuadro_verde.gif (46 bytes) José Guirao Cabrera
Director del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

La fotografía es uno de los ayudantes más poderosos de nuestra memoria sentimental, es un útil —además de un arte— que alarga las posibilidades de la evocación y el recuerdo íntimos del hombre, no sólo por su capacidad para fijar las apariencias fugitivas, capacidad que nos parece digna de toda confianza, sino sobre todo por su característica forma de concentrar un momento de vida, con su lado somero y su lado profundo.

Momentos de nuestra vida y de nuestra historia así condensados es lo que ofrece la exposición España, ayer y hoy: Escenarios, costumbres y protagonistas de un siglo, aprovechando con su carácter testimonial la versatilidad que posee el arte fotográfico para deslizarse por la línea del tiempo, para grabar un pedazo de presente, para guardarlo de cara al futuro, para inmovilizar una vida que se actualiza a cada nueva mirada por la impresión que causa en la red de sentimientos y emociones del espectador. Precisamente, uno de los puntos de interés para quien visita esta muestra está en comprobar, y sentir por sí mismo, ante sus imágenes la intensidad desprendida de la representación de esa relación temporal que una fotografía propone a todo el que la contempla.

Pero esta exposición representa además a la cultura fotográfica española durante el siglo XX entero y es un resumen de la misma pues, al margen de las virtudes estéticas de las piezas que la componen, viene a poner de relieve la manera en que la fotografía ha penetrado y ha servido a la documentación sociológica, al periodismo, a la moda, a la publicidad y, sobre todo, a la constitución de un extraordinario arte iconográfico para nuestro mundo sentimental. Tal vez sea este valor sentimental el que mejor marca la diferencia de fondo que existe entre una imagen fotográfica documental y otra de diferente tipo artístico (pictórica, cinematográfica, videográfica, etc.). Distinta de cualquier otra clase es, desde la relación que una fotografía establece con la realidad de referencia, una realidad más directa, verdadera o, si se quiere, más inmediata.

En cualquier caso, a acentuar el aspecto emotivo de las imágenes fotográficas contribuye, sin duda, la presentación por temas (lugares, personajes, usos sociales) y por periodos temporales (de 25 años), que los coordinadores y asesores de España ayer y hoy han hecho a partir de la selección del inmenso corpus iconográfico del que han debido de partir. El resultado propone un nuevo ordenamiento de nuestra historia más cotidiana a través de un conjunto novedoso de imágenes que nos ayudan a construir el sentido de nuestra civilización y de nuestra cultura.

El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía se complace en acoger esta iniciativa que ha puesto en marcha y ha consolidado la Sociedad Estatal España Nuevo Milenio. Agradecemos a la Sociedad Estatal, y a su presidente Luis Miguel Enciso, la oportunidad que semejante acontecimiento expositivo y artístico nos da para clarificar nuestra propia relación con esas imágenes de los lugares de nuestra memoria, de los sucesos que han ocurrido y ocurren, de las personas que posaron y posan, del aquí y del ahora de lo que no pudo dejar de ser en el pasado y de lo que somos en el presente.



NOTA:


1.
P. STRAND, «Historia del arte fotográfico (I)», en Nueva Revista, n.º 66 (diciembre de 1999), pág. 106.
Arriba




Subir
| España ayer y hoy |

| Portada del CVC |
| Obras de referencia | Actos culturales | Foros | Aula de lengua | Oteador |
| Rinconete | El trujamán |

| Enviar comentarios |

Centro Virtual Cervantes
© Sociedad Estatal  España Nuevo Milenio S.A.
© Instituto Cervantes (España), 2000-. Reservados todos los derechos.