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Esencial Visual

La mirada como idioma

El artista no cambia el mundo: lo mantiene despierto.

Grupo Escombros

Experimentar e investigar en todo tipo de actividad, ya sea científica o creativa, provoca como consecuencia que la humanidad prospere y progrese. Los cambios, cuando aportan mejoras y beneficios, suelen ser asumidos por la sociedad sin ningún tipo de dudas ni reparos. Pero cuando se trata de una realidad cuya rentabilidad es a largo plazo o minoritaria todo se ralentiza, se sabe que la cultura siempre fue privilegio de minorías y aunque se han alcanzado ciertos hitos en el proceso de su socialización, es mucha la tarea que queda por hacer para que esta se encuentre al alcance de todos los mortales.

El nuevo siglo echa a andar con unos medios de difusión, de información y de transmisión de conocimientos tan perfectos, que pueden proporcionar muy fácilmente ciudadanos sabios e inteligentes, pero y este es el problema, también insatisfechos por la falta de comunicación. El arte en sus distintas manifestaciones además de formarnos despierta en nosotros una actitud crítica y también creativa, que en muchos casos nos lleva a la necesidad de comunicar y comunicarnos, esta sensación no tiene que ver con el interés de transmitir o recibir conocimientos, la comunicación no es información.

En poesía siempre se ha experimentado igual que en cualquier otra actividad artística, en un principio el lugar de partida se inició con el propio código verbal, que luego se fue combinando con otros lenguajes icónicos, hasta que en la actualidad se pueden ver serias experiencias abordadas de manera visual con fotografías, dibujos, distintas técnicas de reproducción artesanal, de manera objetual con objetos manipulados, esculturas, cerámica, o de manera sonora con voz, ruido, instrumentos o sonidos casuales. En algunas ocasiones la propuesta es tan multidisciplinar que una misma obra necesita de las aportaciones de distintas manifestaciones creativas. A todas estas formas poéticas, a todos estos lenguajes utilizados para comunicarnos se los conoce bajo el enunciado genérico de «poesía experimental».

Para que una idea, deseo o sentimiento sean comunicados de una manera visual con efectividad, se deben aplicar soportes, técnicas y materiales que proporcionen un resultado perfecto y sin fisuras. De este principio depende que las consecuencias finales respondan con satisfacción a las pretendidas. Por muy plurales o peculiares que resulten las proposiciones estéticas, artísticas o sociales, estas provocan por sí solas los parámetros poéticos ideales para alcanzar trascendencia, aglutinando y acercando conceptos a significados, cosa que el público entendido y el no iniciado agradecen de igual manera.

La visualidad de las obras expuestas en esta muestra favorece el conocimiento de la poesía, al acercar esta a una audiencia familiarizada con pantallas de televisión, carteleras comerciales, luminosos con tipografías, anagramas, logotipos, marquesinas de autobuses, etc., que muestran una espectacular transformación de la sociedad en las últimas décadas y que hacen de las calles de nuestras ciudades verdaderas páginas repletas de contenidos, este hecho daría a las ciudades la categoría de libros colectivos, aunque la mayoría de su lenguaje fuera comercial y propagandístico. Cada día con más presencia y eficacia la cultura visual convive con nosotros, llegando a tal compenetración que casi alcanza una total mimetización, los mensajes subliminales con los que habitualmente somos bombardeados terminan consiguiendo su propósito, la publicidad comercial ha visto en este tipo de creación tantas posibilidades plásticas y metafóricas que cada vez con más frecuencia consiguen sorprendernos y hasta convencernos.

A todos los poemas reunidos, aunque abarquen variadas disciplinas, se les puede aplicar como nexo de unión la imagen. La escritura tradicional adquiere un carácter material: dimensiones, formas, colores, espacios, y la particular capacidad de síntesis contribuyen a desarrollar las claves esenciales y los conceptos visuales con los que se forma el circuito de retroalimentación entre creador y receptor, una experiencia esta intensa y vital.

Juzgar sin rigor la poesía contemporánea o el arte en general lleva a la confusión y al caos. Lejos de acentuar la diversidad de estilos como logros, la anárquica espontaneidad creadora a veces es percibida como una moda más, cosa que confunde y limita la riqueza de lo diverso y espontáneo. Si nos ajustamos a procesos asumidos por la mayoría estaremos atentando directamente en contra de la evolución. Éticamente sería una incoherencia, pues lo establecido no siempre es el método que conduce a valores ideológicos, sociales correctos y ejemplares, la experimentación siempre fue camino por el que avanzar.

Transformar formalismos no significa renegar de los antecedentes, precisamente es el amor a la poesía lo que genera nuevas búsquedas, casi la totalidad de los poetas visuales que aportan su obra a esta muestra practican paralelamente y de una manera habitual la poesía conocida como tradicional o discursiva. Después de casi cuarenta años practicando todas las modalidades poéticas no me importa reconocer la incapacidad de clasificarlas de una manera metódica. Durante mucho tiempo pensé que era urgente y necesario evitar la confusión generada en todo aquel que se acerca a estas disciplinas. En el tratamiento y estudio que nuestra poesía ha recibido se encuentran muchas lagunas, no así en los antecedentes que han tenido la suerte de ser tratados con más rigor. Es cierto que se está viviendo una época dorada dentro de la experimentación poética, pero los últimos trabajos publicados no han conseguido despejar tanta duda, quizá sea necesario que transcurran al menos otros treinta años para que una más amplia perspectiva temporal motive a historiadores, especialistas y técnicos.

Esencial visual. Muestra de poesía visual contemporánea es la exposición con la cual se homenajea al poeta e impresor malagueño Manuel Altolaguirre, asignando a partir de este acontecimiento, su nombre a la biblioteca del Instituto Cervantes de Fez, centro que ha producido la presente muestra y cuyo director es el comisario de la misma. La muestra reúne a 40 autores, cuyos obras han sido realizadas utilizado como técnicas collages, fotografías, diseño gráfico, diseño por ordenador, montajes gráficos y fusión de texto con dibujos. Se recupera una obra casi desconocida de Joan Brossa y vuelven a colgar sus poemas autores que no se prodigaban en este tipo de manifestaciones y que solían difundir sus trabajos impresos en libros o revistas. Un dato curioso es la edad, solamente siete no superan el medio siglo, entre los cuales se encuentran dos de las cinco compañeras participantes. Otro dato curioso es que entre los colaboradores coinciden verdaderos poetas comprometidos, aquellos que con su esfuerzo, constancia y trabajo han conseguido difundir los valores que hoy enriquecen todos los lenguajes visuales y a los que se puede considerar como responsables de la demanda que nuestras producciones generan en la actualidad y también del alto grado de conocimiento que han alcanzado.

La variedad de lo expuesto brinda al espectador la oportunidad de descubrir distintos códigos de comunicación, la experimentación poética ofrece en esta muestra sugerentes e imaginativas propuestas. Los discursos ofrecidos rompen deliberadamente con la linealidad y trascienden fronteras idiomáticas, lo no discursivo expresa en esta ocasión un acercamiento a las inquietudes de sus autores, es cuestión de mirar para poder comunicarnos.

Antonio Gómez

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