Centro Virtual Cervantes
Artes
Edificio Cervantes > Nota breve, en torno al edificio de Antonio Palacios
Edificio Cervantes

Nota breve, en torno al edificio de Antonio Palacios (1 de 2)

No hay duda de que la mirada del arquitecto en la Europa del sur se vería alterada por asumir la tentativa utópica, social, formal y cultural de la modernidad, por el uso y abuso de los resortes espaciales que tan elocuentes manifestaciones plásticas traían consigo y, a la vez desprenderse del sentir clásico arcaizante, la tradición popular o las inestables traducciones del eclecticismo centroeuropeo, que si bien reflejaba en alguna de sus manifestaciones la idiosincrasia de la hipocresía burguesa preindustrial, en la Villa de Madrid, resultaba empresa nada fácil luchar por establecer la autonomía de la arquitectura y trasladar las conquistas de la modernidad y sus lenguajes plásticos al proyecto de la ciudad nueva, sin caer en la pobreza espacial de un historicismo caduco o la redundancia ornamental como único objetivo arquitectónico, a los que no fueron ajenos algunos proyectos de A. Palacios.1

En el amplio y dilatado trabajo que realiza como arquitecto, los proyectos de Palacios, constructor activo y polivalente en los supuestos tipológicos y formales, utiliza la imagen arquitectónica no como estudioso que trata de descubrir los significados que sostienen esas imágenes, sino como un modo de simbolizar cada proyecto arquitectónico.

El gran dominio del dibujo del que son elocuentes sus croquis y detalles de obra, permiten al arquitecto trasladar la forma constructiva a imagen, a través del análisis tipológico de cada elemento constructivo y los sucesivos montajes de la composición arquitectónica, de manera muy elocuente en el edificio del Banco Español del Río de Plata (BERP, 1910-1918) en la madrileña calle de Alcalá.

La arquitectura comunica por sí misma se afirma desde los presupuestos técnicos, bien como relato edificatorio con la materia, bien por su consistencia estática, o las dificultades técnicas que surgen para su ejecución; pero es indudable que sus volúmenes y perfiles iconográficos llevan implícitos una carga retórica, entendida aquí, como G. C. Argan (1977) enseñaba; «la retórica, en suma, es la estructura del arte como persuasión en una cultura que ve el arte como persuasión para procurar la salvación».

El edificio que Palacios proyecta y construye para la sede bancaria BERP, hoy sede futura del Instituto Cervantes, en uno de los ejes principales del crecimiento del Madrid de los siglos xviii y xix, responde sin duda, a ese «empirismo ecléctico» que caracteriza la arquitectura madrileña desde el xix a los actuales modelos tecnológicos del presente siglo, tendencia ecléctica significativa en el conjunto de toda la obra «palaciana». 

No resulta extraño que cuatro proyectos de gran elocuencia expresiva, Banco Mercantil (BM), Círculo de BB. AA., BERP y el Palacio de Correos y Telecomunicaciones, recojan en su tipología espacial, las prerrogativas y acentos estilísticos de la convulsión de los lenguajes arquitectónicos de la época, industrial en el BM, el impulso modernista en el Círculo de BB. AA., la monumentalidad neoclásica, coronada con entablamentos de peculiar heráldica en el BERP, junto a las redundantes escenografías «regionalistas-platerescas» del Edificio de Correos. En todos ellos, las dotes de constructor apasionado por la piedra, le permiten levantar unas fábricas arquitectónicas, verdaderos y atrevidos monumentos urbanos destinados a organizar la ciudad de Madrid.

En la obra de Palacios, la materia es dominada por el deseo, los edificios vienen a ser como proyectos sin causa, espacialidad sin pretexto, pero prisioneros del orden natural del proceso constructivo y el orden artificial de su estructura retórica, ya lo formularía Louis Kahn algunos años después, comentando el futuro del arte (1966) «la forma sigue al deseo, como la realización de una necesidad o una creencia». El edificio BERP en la dilatada obra palaciana, constituye un salto de escala en la impronta retórica de su arquitectura y que en los espacios destinados a las instituciones van a significar la construcción de nuevas perspectivas para la ciudad moderna; consciente Palacios, que la grandeza de estos edificios deviene del carácter de sus instituciones y de la voluntad de estas instituciones para aceptar los nuevos modelos.

Cariátides, entrada principal, del escultor Ángel García Díaz. Foto Rafael Gil.

Cariátides, entrada principal, del escultor Ángel García Díaz.
Foto Rafael Gil

Edificio del Banco Español del Río de la Plata desde la esquina de las calles de Alcalá y Marqués de Cubas. Foto Archivo Loty.

Edificio del Banco Español del Río de la Plata desde la esquina de las calles de Alcalá y Marqués de Cubas.
Foto Archivo Loty

Detalle de la puerta de acceso (calle Barquillo). Foto Rafael Gil.

Detalle de la puerta de acceso (calle Barquillo).
Foto Rafael Gil

Detalle de capitel y entablamento. Foto Rafael Gil.

Detalle de capitel y entablamento.
Foto Rafael Gil

Volver a la página anterior Subir al principio de la página Ir a la página siguiente
  • (1) Para una valoración del trabajo de Palacios como arquitecto urbano ver «Arquitectura y ciudad en la obra de Antonio Palacios. Notas para una exposición», Antonio Fernández Alba, op. cit., op. págs. 268-274 (2001). volver
Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es