Según el relato evangélico, quien fuera Apóstol —el tercero entre los doce elegidos— y es considerado patrono de los españoles era hijo de Zebedeo y de Salomé, y hermano del evangelista Juan. Pertenecía a la tribu de Judá, y acaso nació en Yaffa, no lejos de Nazareth. Tras una vida de pescador en el mar de Galilea, abandonó las redes para seguir al Mesías. Más allá del canon de los Hechos de los Apóstoles, Santiago el Mayor figura en la tradición cristiana como un predicador que buscó la lejanía, hallando en muy distantes lugares nuevos fieles a quienes adoctrinar. Quiere esa misma tradición situarlo en España, allá por el año 35, siete años antes de encontrar el martirio en Jerusalén, a instancias del rey Herodes Agrippa.
Atento a esta cuestión, Vicente Risco subraya que no se sabe a ciencia cierta dónde desembarcó Santiago Zebedeo en España. En todo caso, advierte que el lugar donde más recuerdos dejó es Iria, donde figuran la capilla, la fuente y los penedos del Apóstol. Asimismo comenta que, al decir del Calixtino, el Apóstol tuvo doce discípulos. Entre éstos, nueve fueron escogidos en tierra gallega: Torcuato, Ctesifonte, Segundo, Indalecio, Cecilio, Hesichio y Eufrasio —los llamados Siete Varones Apostólicos—, más otros dos que a ellos se sumaron: Atanasio y Teodoro. Completaban el grupo de discípulos tres de linaje oriental: Hermógenes, Phileto y Josías. Risco cita además a San Pedro de Rates, compañero de Santiago desde Palestina, y también a Calocero, Basilio, Pío, Crisógeno y Máximo.