Animado por una fecunda curiosidad por las plantas, este científico compostelano figura entre los botánicos de mayor renombre durante una época que, por cierto, se mostró muy favorable a esta disciplina. Nacido en Santiago de Compostela el 22 de octubre de 1816, y fallecido en Madrid, el 21 de junio de 1901, Colmeiro no sólo hizo aportes académicos a la ciencia. También se preocupó de analizar, como historiador, el devenir del método experimental.
En el quehacer universitario, sobresalió como estudiante. Doctor en Medicina en 1843, sirvió desde 1846 como catedrático de Agricultura y Botánica de la Universidad de Barcelona. Posteriormente, viajó a Sevilla y aleccionó a los universitarios andaluces como catedrático de Historia natural. Su periplo sevillano tuvo otra feliz consecuencia: la fundación del Jardín Botánico en dicha ciudad. Tras una década en ese mismo entorno universitario, disfrutó de un nuevo traslado, que lo condujo a Madrid, donde ocupó las cátedras de Organografía, Fisiología vegetal y Fitografía.
El trabajo biográfico de Concepción Carles Genovés, del cual extraemos los datos acá mencionados, resalta que desde 1868 hasta la fecha de su fallecimiento, don Miguel ejerció como director del Jardín Botánico de Madrid. Con el propósito de impulsar la investigación biológica en nuestro país, se unió a Ignacio Bolívar y Joaquín González Hidalgo con el fin de poner en marcha la Sociedad Española de Historia Natural, que él mismo presidió. Los honores fueron sucediéndose en su vida, merced a una inquebrantable fe en el saber científico: además de rector de la Universidad Central, fue numerario en las Reales Academias de Medicina, de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y de la Lengua. No obstante, sus detractores pusieron de manifiesto un irregular sentido del detalle. Carles cita en este sentido una obra de Carlos Pau que sistematiza los deslices del sabio: Gazapos botánicos cazados en las obras del señor Colmeiro que es director del Jardín Botánico de Madrid (1891). Del catálogo de monografías destacables, la misma estudiosa entresaca tres que resumen la aportación de don Miguel a su disciplina: Ensayo histórico sobre los progresos de la Botánica desde su origen hasta el día [...] con relación a España (1842), Catalogus plantarum in Horto Botanico Barcinonensi anni MDCCCXIII et MDCCCXIV culturum seminunque puper collectorum, quae pro comunicatione afferuntur (1844) y La Botánica y los botánicos de la Península Hispano-Lusitana e Islas Baleares, con la distribución geográfica de las especies y sus nombres vulgares, tanto nacionales como provinciales (1885-1889).