Este arquitecto, también llamado Juan de Ibarra, por ser éste el lugar de donde era originario, nació en torno a 1480, y es posible que falleciera en fecha cercana a 1537, dado que no existe constancia posterior de su actividad. Maestro del estilo conocido como plateresco castellano, Juan de Álava fue, al decir de E. Alegre Carvajal, un artista formado en el goticismo propio de los tiempos de los Reyes Católicos, y si bien recurrió al esquema arquitectónico del Medievo, pretendió en todo momento una magnificencia y un alarde constructivos que cedían paso a fórmulas más modernas. Seguimos al citado estudioso a la hora de fijar la cronología profesional del maestro, que comienza en 1502, año en que viajó a Italia y recibió de buen grado la influencia artística local.
A grandes rasgos, cabe decir que Juan de Álava hermoseó el esquema gótico con la ornamentación plateresca. Dicho goticismo alcanzó una cúspide notable en Compostela, gracias a los diseños que aplicó a la Catedral, por decisión del arzobispo Fonseca III. Concluyó proyectos de gran importancia en la Capilla de las Reliquias (1521) y en las portadas de la Sacristía. Durante esa misma etapa, dio nueva forma al Claustro románico, hoy considerado su obra maestra, y además fijó el trazado de la Capilla de la Concepción. Al morir el arquitecto, prosiguió su labor en el edificio claustral su discípulo, Rodrigo Gil de Hontañón, quien cumplió las intenciones del difunto en todos los espacios previstos, salvo en la fachada del Tesoro. Antonio Rodríguez López recuerda que también participaron en el proyecto Juan de Herrera y Gaspar de Arce, quien lo concluyó en 1590. Al decir del estudioso, los «planteamientos generales responden a los de un palacio renacentista. La idea se hace más evidente en la balconada y en la solana, que crean ilusión de apertura, de invitación».
Por supuesto, la biografía del artista no se limita al perímetro compostelano. A partir de 1513 hallamos a nuestro alarife en Granada, decidiendo la configuración de la Capilla Real. Destaca Alegre que en Sevilla compartió don Juan experiencias con sus tocayos Juan de Badajoz y Juan Gil. Por las mismas fechas, lo nombraron maestro de obras de la Catedral de Plasencia, con el fin de que dirigiera esos trabajos junto a Francisco de Colonia. En 1517 trazó la fachada principal, y completó las labores constructivas del edificio ya en solitario, en torno a 1522.
A partir de 1520 participó en la edificación de la iglesia y el convento de la Victoria. Ese mismo año desplegó sus planos en Salamanca, donde diseñó las trazas de la Catedral. Dado que trabajó en esta capital leonesa hasta 1535, tuvo tiempo para realizar con aire plateresco otros proyectos, como el convento dominico de San Esteban (1524).