En templos barrocos al estilo de éste del Pilar es donde el aliento poético adquiere un signo religioso. «Majestad de los templos —escribe Rosalía de Castro—, mi alma femenina / te siente, como siente las maternas dulzuras, / las inquietudes vagas, las ternuras secretas / y el temor a lo oculto tras de la inmensa altura». El contexto donde se erige esta iglesia repercute, desde luego, en la connotación lírica. Porque El Pilar hunde sus cimientos en la Alameda, junto al Paseo da Ferradura. Con su planta de cruz latina, articulada en crucero y presbiterio, representa lo más clásico del modelo arquitectónico de Compostela.
Por la época en que las reliquias de Santa Susana, antaño custodiadas en la iglesia que lleva el nombre de la copatrona, fueron depositadas en la Catedral, las funciones parroquiales de aquel templo pasaron al Pilar. Desde su fundación en 1717, los feligreses admiran las dos torres y la imagen de la Virgen que sirve de ornamento principal. Si bien discretamente, la fantasía nos lleva a relacionar este edificio eclesiástico con otras iglesias que cumplen la misma función parroquial, como la Antigua Colegiata de Iria Flavia, alzada sobre el primitivo solar catedralicio.
A decir verdad, la cuestión organizativa de las parroquias tiene su dificultad, sobre todo en un lugar tan marcado por la historia como Santiago. Desde que la Iglesia de Compostela fue erigida el 5 de diciembre de 1095 por el Papa Urbano II mediante la bula Veterum sinodalia, tuvo que reorganizar sus funciones la Iglesia de Iria Flavia, sufragánea de la Santa Sede. Una vez derogada la Sede Iriense y proclamada la Compostelana, el curso de los acontecimientos condujo a la formación de la Archidiócesis Metropolitana de Santiago de Compostela, ratificada por el Papa Calixto II por medio de la bula Onmipotentis dispositione de 27 de febrero de 1120, puesta en práctica en Compostela el 25 de julio del mismo año. A partir de 1395, las diócesis gallegas pasaron a figurar como sufragáneas de Santiago. A todos estos datos, ofrecidos públicamente por la Archidiócesis, se suma otro listado que nos permite mencionar los arciprestazgos comprometidos con la Vicaría de Santiago de Compostela, y que son los siguientes: Amaía, Bama, Barbeiros, Barcala, Benvexo, Berreo de Abaixo, Berreo de Arriba, Céltigos, Dubra, Duio, Entís, Ferreiros, Giro de la Ciudad, Iria Flavia, Nemancos, Piloño, Ponte Beluso, Postmarcos de Abaixo, Postmarcos de Arriba, Ribadulla, Sobrado, Soneira, Tabeirós, Vea y Xiro da Rocha.