Precisamente aquí, cerca de los muros de la Casa Gótica, podemos reflexionar acerca de la ambivalente estética compostelana. Con el paso de los siglos, las salvas de honor y las críticas, las voces acres y las dulces, han formado estratos, repliegues, bruscas disonancias en un murmullo inacabable. «Ciudad extraña —escribe Rosalía de Castro—, hermosa y fea a un tiempo, / a un tiempo apetecida y detestada, / cual ser que nos atrae y nos desdeña: / algo hay en ti que apaga el entusiasmo, / y del mundo feliz de los ensueños / a la aridez de la verdad nos lleva». A decir verdad, algo de todo ello sentimos frente a esta edificación del siglo xiv que muchos conocen por otro nombre de mayor nobleza: Casa do Rei Don Pedro.
La parte más baja de la fachada, el acceso y un ventanal con arcos apuntados invitan a imaginar cómo fue el recinto antes de las reformas. Dicha intuición, no obstante, debe ser breve, pues la visita incluye un repertorio fascinante que se alberga tras estos mismos muros. Hablamos del Museo del Peregrino (Museo das Peregrinacións), gestionado por la Xunta de Galicia y fundado en 1951 gracias a Manuel Chamoso Lamas. Merced a esta rica exhibición, la Casa Gótica gana en interés y adquiere relevancia turística. El Museo funciona con regularidad desde febrero de 1996 y festeja la peregrinación y el culto a Santiago a través de ocho salas. Para dar una idea cabal del conjunto, citamos a continuación los rótulos que identifican cada estancia: Sala I (La peregrinación: un camino ritual de peregrinación), Sala II (Orígenes del culto jacobeo: la traslación del cuerpo de Santiago), Sala III (Santiago, catedral y ciudad: el sepulcro del Apóstol como generador de la urbe compostelana), Sala IV (Peregrinos a Santiago: caminos y ritos), Sala V (Iconografía de Santiago: la imagen de Santiago en la historia), Sala VI (Gremios y tradiciones artesanas en Compostela), Sala VII (Grabados compostelanos) y Sala VIII (La armonía del Universo: la musicalidad del Pórtico).