Fraile franciscano de gran prestigio como arquitecto, cuya labor en Quito se prolongó entre 1632 y 1681. Entre sus obras más notables figuran el Colegio Real de San Fernando, el templo de Guápulo, el claustro de Santo Domingo, la iglesia de El Sagrario y la capilla de Villacís, ubicada en el complejo monumental de San Francisco. La habilidad del quiteño Antonio Rodríguez en el diseño de estructuras monumentales quedó especialmente resaltada en la iglesia de Santa Clara, curiosa por la cúpula elíptica con la que este arquitecto quiteño remató su edificación.
Desde el punto de vista técnico, hay que añadir a las virtudes de su estilo el genio de Rodríguez a la hora de proyectar edificios capaces de resistir los desastres naturales.
La fachada del Santuario de Guápulo enseña muchas de las cualidades de la arquitectura colonial quiteña: la espadaña, las cúpulas y ese frente de piedra con estatuas y adornos esculpidos.