Pariente de los hermanos Pizarro, Francisco de Orellana ligó su destino al de aquéllos, participando a su lado en varias aventuras de conquista, la principal de las cuales le condujo hasta las aguas del río Amazonas. Nacido en la localidad cacereña de Trujillo en torno a 1511, llegó a tierras americanas en 1527. Fiel a los de su estirpe, entre 1536 y 1538 guerreó junto a los pizarristas frente a Diego de Almagro.
Tras esa campaña, Francisco Pizarro le encomendó la gobernación de la Culata, en la cuenca del Guayas. Uno de sus cometidos más notables fue la repoblación de Santiago de Guayaquil, fundada por Sebastián de Belalcázar en 1534, pero luego destruida por un asalto indígena.
Aun siendo gobernador y capitán general, Orellana no eludió proyectos arriesgados, como el que compartió en 1540 con Gonzalo Pizarro, y cuyo fin era alcanzar los países de El Dorado y La Canela. A lo largo de dicha expedición, el conquistador cacereño recorrió el curso de los ríos Coca y Napo, y acabó distanciándose de Pizarro en busca de nuevos territorios de los que tomar posesión. En febrero de 1542 llegó al Amazonas, cuyo recorrido fluvial supuso una de las hazañas más significativas de la Conquista.
Orellana permaneció en España entre 1543 y 1544, y allá recibió los títulos de Adelantado, Gobernador y Capitán general del nuevo territorio. Animado por tales honores, patrocinó una nueva expedición con el fin de navegar por el Amazonas desde su desembocadura. Por desgracia, una dolorosa enfermedad impidió ese propósito y acabó con su vida en noviembre de 1546.
Busto de Francisco de Orellana en Trujillo.