Los estudiosos sitúan la fecha de nacimiento del emperador Huayna Capac a mediados del siglo xv, y la de su fallecimiento entre 1525 y 1530. Llamado por sus súbditos El Conquistador, era hijo de Tupac Inca Yupanqui, y su periodo de gobierno es, a todas luces, el más brillante del Perú prehispánico.
Las expediciones que organizó para ensanchar sus dominios fueron constantes. Así, en 1500, probable fecha del nacimiento de su hijo Atahualpa, llevó a sus tropas hasta Chile. Asimismo, abrió rutas hacia el norte, convirtiendo la ciudad de Tumibamba (Quito) en el centro logístico y político de su expansión imperial. Para ello, tuvo que guerrear durante años. Enfrentado desde 1517 a la sublevación de los caranques y los cayembes, logró finalmente someter a su caudillo, Nazacota Puento, y en 1524, tras la victoria de Yaguarcocha, consiguió consolidar la estabilidad del reino, caracterizado por unos enormes avances en ingeniería y arquitectura que beneficiaron en gran medida a su pueblo.
No obstante, aunque los dominios del imperio abarcaban un descomunal territorio, Huayna Capac no llegó a advertir que su sucesión en el trono iba a tener fatales consecuencias. A su muerte, el heredero fue Nina Coyuchi, pero éste pereció al poco tiempo, lo cual supuso la división del imperio entre dos de los hijos de Huayna Capac: Huáscar se convirtió en dueño del imperio de Perú, y Atahualpa se hizo con el reino de Quito. La consiguiente disputa sucesoria facilitó la llegada al poder del conquistador Francisco Pizarro.
Representación de Huayna Capac en la portada de la V Década escrita por Antonio de Herrera.