Figura excepcional en el panorama de la pintura virreinal quiteña, en Miguel de Santiago se asocian, en una concepción original del arte piadoso, la fidelidad a unos convencionalismos temáticos y un temperamento emotivo, sincero, producto de su propia sensibilidad. Nacido en Quito hacia el año de 1630 y fallecido en esa ciudad, el 5 de enero de 1706, este pintor era hijo adoptivo de Hernando de Santiago. Contrajo matrimonio con su prima segunda, Juana Ruiz, junto a quien crió a cuatro descendientes, alguno de los cuales heredó la profesión paterna.
En 1656 Miguel de Santiago recibió el encargo de pintar una serie de catorce lienzos hagiográficos acerca de San Agustín de Hipona, con el propósito de iluminar el claustro del convento de San Agustín en Quito. Para diseñar las telas y unificar su estilo, el maestro estudió los grabados que en 1624 dedicó al mismo asunto el pintor flamenco Schelte de Bolswert.
Con parecida meticulosidad, el quiteño logró infundir alma a la serie de doce cuadros que dedicó en 1683 a los Milagros de Nuestra Señora, y que se exhibe en la sacristía de la iglesia de Guápulo.
Esta forma de enfocar diversos ciclos religiosos, siempre enriquecidos con las señas de identidad locales, forja y enriquece series pictóricas tan celebradas como La doctrina cristiana, exhibida en el Museo de San Francisco. La influencia de autores como Zurbarán queda de manifiesto en una parte de su creación, organizada de acuerdo con la iconografía religiosa más frecuentada en la América virreinal. Baste citar los ciclos dedicados a la Inmaculada Concepción y a las Estaciones del año, presentes en el Museo de Arte Colonial de Quito; las dos series consagradas a El alabado, ubicadas, respectivamente, en la iglesia de San Francisco de Bogotá y en el monasterio de las Capuchinas en Santiago de Chile; y la serie de los Artículos del Credo, hoy en el Museo Metropolitano de Bogotá.
Por lo que concierne a la obra quiteña del pintor, cabe mencionar el cuadro titulado La Regla de San Agustín, que adorna el presbiterio de la iglesia de San Agustín; la tela donde Santiago refleja el tránsito de la Virgen, concebida para iluminar el trascoro de la Catedral; y el lienzo que ofrendó a la Virgen de las Flores, actualmente conservado en el Museo de Arte Colonial.
Ángel que se encuentra en la sacristía de la iglesia de San Francisco. Atribuido a Miguel de Santiago.