El 28 de agosto de 1534, Diego de Almagro dispuso la fundación de San Francisco de Quito, llevada a cabo por Sebastián de Belalcázar el 6 de diciembre de 1534 de ese mismo año. Al igual que Belalcázar, Almagro había sido subordinado y compañero de armas de Francisco Pizarro, y su biografía permanece estrechamente ligada a la conquista del Perú.
La fecha de nacimiento de Almagro es un dato de difícil confirmación. No obstante, diversos autores coinciden en situarla entre 1472 y 1480. Como era hijo ilegítimo, tomó por apellido el nombre de su localidad natal, Almagro, en Ciudad Real. Su primera aventura en América fue la conquista del Darién, hacia 1514. Fue allí donde conoció a Pizarro, con quien planeó la exploración de buena parte del imperio inca, una peripecia muy azarosa cuya primera etapa se extendió entre 1524 y 1528. Fue en 1529 cuando la Corona española permitió a Pizarro la conquista y gobernación del Perú, entonces llamado Nueva Castilla. En 1531, Pizarro comenzó ese proceso de conquista, y dos años después, Almagro se encontró con él en Cajamarca.
La sublevación de Quizquiz, un general de Atahualpa, forzó la movilización de Almagro, quien conoció en ese trance la llegada de los expedicionarios de Pedro de Alvarado. Decidido a hacer fortuna como conquistador, Almagro compró a Alvarado sus fuerzas con el fin de explorar el norte de Chile y el noroeste argentino. Ya en Coquimbo, supo de su nombramiento como mariscal de la Nueva Toledo. Sin embargo, la división territorial decretada en Perú dejó sin aclarar el futuro de Cuzco, y ello promovió un enfrentamiento civil. El desenlace resultó fatal para Almagro y sus partidarios, vencidos por los pizarristas. Tras la derrota en la batalla de las Salinas, el conquistador fue sentenciado a muerte en Cuzco. Sin posible clemencia, fue ejecutado en 1538.
Diego de Almagro retratado por Domingo Z. Mesa.