Las principales plazas y plazoletas de Quito están asociadas en ocasiones a la herencia cercana de monumentos arquitectónicos coloniales y religiosos.
Entre las más conocidas figuran la Plaza de Santo Domingo, la Plaza Grande, la Plaza de San Francisco, la Plazoleta El Belén y la Plazoleta de las Madres de San Diego, situadas frente a lugares o templos que llevan su misma denominación. La de San Francisco cubre un área muy extensa.
Según una descripción anónima de Quito, «en 1537 ya había (aquí) tres plazas: San Francisco, Santo Domingo y la Mayor; cada una era asiento de un barrio que comprendía unas trescientas casas (…)».
La misma fuente señala que las casas más importantes parecen haber sido las de Juan Larrea, Pedro Rodríguez de Aguayo, Diego de Sandoval y Juan de Illanes.
Pero, sin lugar a dudas, el entorno histórico más importante de la ciudad es la Plaza Grande o de la Independencia.
Desde su más remota antigüedad, la Plaza Grande de Quito fue reconocida como un importante centro de intercambio precolombino. Algunas leyendas cuentan que el hijo del cacique Tumbe, llamado Quitumbe, fundó y le dio el nombre a Quito, sentando allí su reino.
Más tarde, la ciudad conquistada a los Quitus es embellecida por el emperador inca, Huayna Capac, que construye hasta un palacio allí. Después se convierte en la capital del imperio incaico con Atahualpa, hijo de aquel. Finalmente, los conquistadores españoles la hacen sede de la Real Audiencia. El trazo de la ciudad, como tal, era ya un hecho después de toda esta trayectoria histórica.
Los cronistas locales señalan en distintos estudios cómo el urbanismo español salía de la Plaza Mayor y se extendía en calles y casonas, de acuerdo con la disposición de iglesias y conventos de las diversas órdenes religiosas, que a su vez daban nacimiento a nuevas plazas, plazoletas, barrios, manzanas y cuadras.
La Plaza Mayor nacía cuadrada. Era el eje central de las calles que en forma paralela iban naciendo horizontal y verticalmente, y dirigía la distribución de los terrenos para la construcción de casonas. En su origen albergó el cabildo, la iglesia principal, la Real Hacienda y un pequeño centro escolar.
Hoy la Plaza Grande de Quito, como se la conoce popularmente, reúne también los principales edificios de la ciudad: la sede del gobierno del país, o Palacio de Carondelet; la catedral, el Palacio Arzobispal, la Alcaldía y numerosas oficinas de los gobiernos municipal y nacional.
En medio de ella y rodeado de jardines de flores, árboles y palmeras se eleva el monumento a la Libertad, levantado en los años posteriores al grito de independencia del país, por cierto el primero en América, ocurrido el 10 de agosto de 1809.