Quito tiene sobre todo tres grandes zonas de recreo: el parque La Carolina, el de La Alameda y El Ejido. En todos ellos siempre hay mucha gente que acude a sus ferias, a sus espacios verdes y arborizados para pasear o descansar, y también para ver artistas callejeros o hacer deporte.
Sin embargo, no todos estos parques son iguales y siempre hay algunas diferencias que los distinguen. En algunos de ellos se encuentran centros culturales de interés histórico y patrimonial.
Es el caso de El Ejido. Allí se encuentra el Museo del Banco Central del Ecuador, con su moderna estructura de vidrio donde se custodia una gran riqueza artística, lo que favorece la afluencia de un público interesado en conocer arte precolombino, colonial, republicano y moderno del Ecuador. Lo mismo sucede con las conocidas ferias artesanal y de artes plásticas de los fines de semana.
El de La Alameda presenta dos aspectos que lo distinguen y hacen peculiar. En su centro está el antiguo Observatorio Astronómico y también el monumento al Libertador Simón Bolívar.
El Observatorio Astronómico fue uno de los primeros de América. Construido en 1873 gracias al apoyo institucional ecuatoriano a las artes (entre ellas la arquitectura), hoy guarda la lápida geodésica con el primer metro del mundo, grabada por la expedición científica francesa que ubicó la línea del Ecuador en 1736.
Como ese apoyo gubernamental a todo lo artístico incluía la llegada al Ecuador de maestros y artistas del mundo entero, sobre todo de Europa, el antiguo Observatorio Astronómico de Quito fue encargado a los padres alemanes de la Universidad Politécnica, Menten y Dressel.