Este museo está concebido para exaltar la figura del héroe máximo de la independencia ecuatoriana, el mariscal Antonio José de Sucre.
Sucre, de origen venezolano, llegó a Ecuador en 1821, con sólo 26 años de edad, enviado por el Libertador Simón Bolívar. Hasta hacía muy poco había sido ministro de Estado del Libertador en el gobierno de la Nueva Granada.
El futuro héroe ecuatoriano llegó a mediados de aquel año a Guayaquil acompañado de 700 hombres, armas y pertrechos, una dotación que debía aumentarse a 1.500 soldados.
La crónica histórica local revela que la simpatía de Sucre, justificada por su juventud, su caballerosidad y su gallardía moral, favoreció su nombramiento como comandante superior del ejército y propició las bases para una incorporación ulterior al Estado bolivariano.
Dirigiendo una tropa de casi dos mil hombres, Sucre logra vencer en las faldas del Pichincha a las fuerzas españolas, el 24 de mayo de 1822, tomando entonces Quito.
Después de participar en varias batallas en los países bolivarianos, entre ellas la libertadora peruana de Ayacucho, y de ser presidente de Bolivia por dos años, Sucre regresó a instalarse en Quito junto con Mariana Carcelén, marquesa de Solanda. Su deseo era vivir allí, ya que en alguna carta había manifestado lo siguiente: «Quiero que cuando muera se arrojen mis restos al cráter del Pichincha».
Pero la vida heroica de Sucre fue bruscamente rota con su asesinato, al volver de Bogotá a Quito, el 4 de junio de 1830. Esa noche fue emboscado y muerto en las montañas de Berruecos, a manos de un grupo de sicarios enviado por sus enemigos políticos.