La Iglesia de San Blas está situada en la plaza del mismo nombre. Esta plaza marcaba el límite norte de la ciudad hasta principios del siglo xx. La iglesia se fundó en el siglo xvi para uso de los indígenas. Al lado de la iglesia había un antiguo cementerio católico destinado también a la población indígena. El edificio fue restaurado en el siglo xviii. Se trata de un modesto edificio del que sólo se conservan de sus construcciones originales la fachada. Se sabe que hacia 1597 funcionaba en San Blas una parroquia.