Entre tejados de barro y construcciones cúbicas con mucho vidrio y pisos; entre algunas calles sinuosas o pendientes empedradas y las avenidas asfaltadas por las que circula un tráfico abundante y ruidoso; en su centro, se levanta la mole blanca de la Basílica del Voto.
Además de servir como frontera entre el Quito antiguo y el Quito moderno, la Basílica del Voto Nacional está muy ligada a la época republicana del Ecuador. En su interior se venera el primer Sagrado Corazón de Jesús que se pintó cuando la República del Ecuador se consagró a él. Pintado por uno de los miembros de la dinastía de los pintores Salas, Rafael, este motivo religioso se volvió uno de los ejes de la identidad republicana entre los ecuatorianos.