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Quito

Arquitectura (1 de 2)

Arquitectura religiosa

Durante el siglo xvi, cinco órdenes religiosas se instalaron en Quito y edificaron sus templos y conventos. Los franciscanos construyeron iglesia, claustro e iniciaron la portería y el claustro mayor en este siglo. Los mercedarios levantaron su primera iglesia que posteriormente fue demolida. Agustinos y dominicos iniciaron las monumentales construcciones que han perdurado hasta la actualidad. Los jesuitas levantaron su iglesia, convento y colegio en el siglo xvii. Cada orden dio lugar a sus respectivas recoletas. El dominico fray Pedro Bedón fundó la recoleta de Nuestra Señora de la Peña de Francia, en 1600. El monasterio de San Diego de Alcalá fue la recoleta de los franciscanos. En el siglo xviii, los mercedarios construyeron la recoleta de El Tejar, los agustinos escogieron San Juan para la suya, y por último, los jesuitas construyeron su casa de ejercicios, conocida con el nombre de El Hospicio.

El primer convento de monjas de clausura fue La Concepción, fundado antes de 1600. De igual modo ocurrió con el convento de monjas de Santa Catalina. En el siglo xvii fueron creados los conventos de Santa Clara y del Carmen Antiguo o Alto.

A modo de digresión, cabe mencionar que en el Carmen Alto se custodia la Dormición de la Virgen, una talla atribuida, según el autor a quien se consulte, a Bernardo de Legarda o a la monja Magdalena Dávalos. Fue en ese mismo convento donde se recogió la primera santa quiteña: Mariana de Jesús Paredes y Flores.

Las monjas carmelitas del convento de Latacunga, a consecuencia de un terremoto que destruyó sus instalaciones, viajaron a Quito, y en los primeros años del siglo xviii, dieron lugar al Carmen Moderno o Bajo. Iglesias y claustros de monjas se han preservado.

Las construcciones religiosas incluyen las iglesias parroquiales. Las más antiguas son San Blas y San Sebastián. Luego se levantaron San Roque, Guápulo, El Sagrario, San Marcos, Santa Bárbara y El Belén. Además de sus características arquitectónicas, las iglesias parroquiales presentan ricos retablos y valiosas obras pictóricas y escultóricas.

Esa riqueza decorativa se hace presente en toda la arquitectura religiosa quiteña. Tal es el caso del imponente complejo monumental de San Francisco, cuyas obras dirigió Fray Jodoco Rique (o Ricke). Tanto la iglesia como la fachada y el atrio se levantaron entre los años 1551 y 1575. La fachada es un buen ejemplo del estilo manierista que Rique tomó del tratado de arquitectura de Sebastián Serlio. La iglesia principal, de tres naves, alberga valiosas piezas de Diego de Robles y Bernardo de Legarda. A ambos lados del presbiterio están las capillas de la Virgen del Pilar y de Villacís, diseñada esta última por el arquitecto quiteño Antonio Rodríguez. Viene al caso resaltar que los constructores del templo de San Francisco fueron Jorge de la Cruz Mitima y su hijo Francisco Morocho, indios que supieron aunar las técnicas incas y españolas.

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