Nacido en Oaxaca en 1774 y fallecido en la ciudad de México en 1848, Bustamante cultivó distintas disciplinas académicas al tiempo que, por medio de la política, intervenía en los destinos de su país. Luego de adquirir buenos conocimientos de Gramática latina, asistió a los cursos de Filosofía en el Seminario de Oaxaca y finalmente obtuvo la graduación en Teología. A partir de 1796 estudió Leyes, carrera que le abrió un porvenir profesional como abogado en la Audiencia de Guadalajara.
Sus simpatías hacia la causa independentista hallaron un cauce idóneo en el periodismo, labor a la que se aplicó tras fundar el Diario de México y más adelante, aprovechando el empuje liberal de la Constitución de Cádiz, El Juguetillo. Bustamente conoció y apoyó la gesta de José María Morelos, quien tomó Antequera junto a Eugenio Montaño, Manuel Mier y Terán, Ramón Sesma y Guadalupe Victoria el 25 de noviembre de 1812. El nuevo gobierno oaxaqueño significó una nueva jerarquía estatal. Como presidente del Ayuntamiento ejerció Manuel Nicolás Bustamante, el cargo de comandante militar correspondió a Benito Rocha y para gestionar la intendencia de la provincia se nombró a José María Murguía. Por indicación de Morelos, los hombres de leyes discutieron en Chilpancingo la estructura legislativa que debía sustentar al nuevo gobierno. Actuando como representante de los oaxaqueños, Carlos María Bustamante acudió a dicha reunión acompañado por José María Murguía y Galardi y Manuel Sabino Crespo.
Cuando los realistas avanzaron victoriosamente sobre los emplazamientos de los insurgentes, Morelos cayó apresado en 1815. Su fusilamiento tuvo graves consecuencias para los simpatizantes de la causa independentista. Así, el apresamiento de Bustamante en el Castillo de San Juan de Ulúa duró desde 1817 hasta 1820.
Al proclamarse imperialmente Agustín de Iturbide, Bustamante unió sus fuerzas a las de Santa Anna y expresó ese ideario liberal en las páginas de La avispa de Chilpancingo y en el Congreso, pero una vez más fue acallado por medio de una condena en el convento de San Francisco. El confinamiento duró hasta 1823, pero la libertad le brindó una fructífera y muy prolongada empresa: la representación de Oaxaca como diputado en el Congreso nacional.
Con la producción literaria de Bustamante pude vincularse un amplio repertorio genérico, cuyas modalidades van desde el periodismo de opinión hasta el texto histórico de clave erudita. En su generosa vastedad, esa obra del ensayista incluye la edición de textos preponderantes, como la Historia de la provincia de la Compañía de Jesús de Nueva España, de Francisco Javier Alegre, y la Historia general de las cosas de Nueva España, de Bernardino de Sahagún.