Centro Virtual Cervantes
Artes

Ciudades Patrimonio > Oaxaca > De paseo > 13. Basílica y ex convento de la Virgen de la Soledad
Oaxaca

13. Basílica y ex convento de la Virgen de la Soledad

Galería de imágenes

Entre otros tesoros bibliográficos —aunque no exactamente literarios—, la visita a los templos oaxaqueños permite revisar textos de naturaleza rememorativa. Tal es el caso de éste que nos brinda el presbítero Agustín Echevarría: Memorias religiosas y ejemplares noticias de la fundación del Monasterio de Nuestra Señora de la Soledad, en esta Ciudad de Antequera, Valle de Oaxaca (M. M. Vázquez Impresor, 1906). Recordando la autoridad de Echevarría y de las Reverendas Madres fundadoras cuyo recuerdo preserva dicha obra, vamos a describir en las próximas líneas la basílica que se edificó entre 1682 y 1697 para honrar a la misma advocación. Pero antes, demos un margen a la leyenda.

Dicen las crónicas populares que hacia 1617 un arriero seguía su ruta hacia Guatemala con su recua de mulas. Con la sorpresa imaginable, advirtió que una bestia más se había sumado al tiro. Pero la sorpresa fue mayor cuando esta mula espontánea cayó a la altura de la ermita de San Sebastián. Cuando examinaron la carga que portaba este animal, quedó a la vista de todos una imagen de Nuestra Señora junto a un Cristo y la indicación La Virgen al pie de la cruz. Festejando tan sobrenatural hallazgo, quiso el obispo Bartolomé Bohórquez que un templo alzase sus muros en el mismo lugar donde ocurrió todo esto.

En 1682 el capellán Fernando Méndez obtuvo la licencia del virrey Tomás Aquino Manrique de la Cerda para iniciar las obras del santuario. En buena medida, ello fue posible gracias al patrocinio del Arcediano de la catedral, Pedro Otálora. Aunque los obreros completaron su labor en 1689, para la consagración del templo hubo que esperar hasta 1697. Ese año lo inauguró el obispo Isidro Sariñana y Cuenca, coincidiendo con la terminación del ala conventual que habitaron las monjas Recoletas Agustinas a quienes aludíamos más arriba, al mencionar la referencia libresca que abría este recorrido.

A ojos del excursionista, lo más llamativo en el diseño exterior es la portada típicamente barroca, cuyos tres cuerpos adquieren forma de biombo. Con su planta de cruz latina, la basílica se extiende en la nave central. Una cúpula remata el crucero sobre un tambor octogonal con vanos. Entre las riquezas que adornan dicha estructura, sobresale la imagen de la Virgen de la Soledad, cuyo patronazgo es reconocido fervorosamente por los oaxaqueños y por muchos otros mexicanos. «¡Virgencita de la Soledad —escribe Manuel Toussaint— que extiendes el amor de tus ojos castizos sobre los pobrecitos indios pecadores! ¿Acaso te aman por tu casticismo? Quisieran verse amparados bajo tu clásico tontillo, recamado de perlas. Yo lo que quisiera es besar esa lágrima que cuelga del piquito de tu toca monjil y cae entre tus cejas y se mueve al más ligero temblar de tu cabeza, irisando el parpadeo de su oriente» (Oaxaca, México D. F., Editorial Cultura, 1926; edición facsímil a cargo del H. Ayuntamiento de la Ciudad de Oaxaca de Juárez, Verdehalago, 1998, p. 53).

De las portadas que dan al patio atrial, hay una que conduce al jardín Sócrates y a la plaza de la Danza. Por lo demás, el conjunto arquitectónico de la Virgen de la Soledad vio alterada su finalidad piadosa por efecto de las leyes de Reforma que ya estudiamos a la hora de esbozar la historia de la ciudad. En él cumplieron sus funciones, sucesivamente, un centro correccional, una escuela y la Procuraduría General de Justicia. Hoy aloja el Palacio Municipal en lo que antaño fue recinto conventual. Por otra parte, en el templo se abrió un museo religioso de excelente contenido.

flecha a la izquierda (anterior) flecha hacia arriba (subir) flecha a la derecha (siguiente)
Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es