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Oaxaca

14. Templo de San Felipe Neri

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Si hoy recorremos la vida de San Felipe Neri (1515-1595), nos resulta difícil encontrar figuras similares en nuestro tiempo. Su educación fue una apología del humanismo: cultivó la poesía y adquirió conocimientos teológicos en Roma, junto a los agustinos y en la Universidad de la Sabiduría. Dedicado al sacerdocio desde 1551, fundó en San Gerolamo della Carità la Congregación del Oratorio. Al comprender que también la música abarca la poética del cristianismo, creyó que los laude —canciones de asunto sagrado, de ritmo binario, ajenas a la liturgia y consuelo eficaz para las hermandades de penitentes— eran un instrumento idóneo para mover la sensibilidad de los fieles y reconfortar a los enfermos que con tanta dedicación cuidaban los de su Orden. Fallecido en 1595 y canonizado en 1622, San Felipe Neri no sólo se toma en un sentido estrecho por parte de los católicos. Su interés por la música monódica atrae a otros estudiosos, atentos al modo en que el santo colaboró con diversos compositores para desarrollar este plan piadoso.

La Congregación del Oratorio llegó a Antequera en 1661. Acá se instaló y trazó su estrategia evangelizadora, la cual adquirió forma física en el Templo de San Felipe Neri, iniciado en 1733 y completado en 1770 bajo el patronazgo de la Virgen del Patrocinio. Desde aquellos lejanos días, las propensiones del estilo barroco están en él representadas por la portada de tres cuerpos, con tres calles y remate. Por otro lado, la pujanza figurativa de los pintores locales también queda de manifiesto en su interior, cuyas paredes sostienen óleos hagiográficos como los que simbolizan la coronación de la Virgen y la institución del Santo Rosario. Sin olvidar el fastuoso altar dorado, de sesgo churrigueresco, otro ingrediente pictórico de importancia figura en unos imponentes medallones ovalados donde cuatro arcángeles están diferenciados con filigranas vegetales propias del Rococó. Lo cierto es que no extraña este tardío elemento estilístico, sobre todo si se tiene en mente que las obras de los campanarios y de la casa de ejercicios anexa llegaron a su fin en pleno siglo xix. Más tarde aún, en 1915, los artesanos situaron en las puertas del atrio unos enrejados modernistas.

Claro que, una vez desaparecida la Congregación del Oratorio, la incertidumbre creció en la feligresía. Por fortuna, el recinto siguió condensando la religiosidad local, sumando a las actividades litúrgicas otras de naturaleza caritativa. En la actualidad, acaso como una inercia del designio dispuesto por San Felipe Neri, el monasterio sirve de alojamiento al Hospital Ángel Vasconcelos. Oportunamente, quienes mencionan sus cualidades arquitectónicas en guías y manuales de viaje no suelen desdeñar una anécdota sabrosa: en esta iglesia contrajeron nupcias Benito Juárez y Margarita Maza el 31 de julio de 1843.

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