«Hermosa te hizo el Dios de las naciones,
Te dio lozanas y fecundas tierras,
Y embelleció con ricas producciones
Tus grandes valles y nubosas sierras.Al cruzar estas míseras edades,
Por un efecto de sus sabias leyes,
Tú no ostentas magníficas ciudades,
Ni palacios de príncipes y reyes.A ti te cupo en suerte, patria mía,
Cielo de hermoso azul, nubes doradas,
Territorios de eterna lozanía,
Montañas pintorescas y elevadas.Hermosas son tus fértiles praderas
Y tus campiñas de álamos y tules,
Tus vergeles de mirtos y palmeras,
Tus arroyuelos diáfanos y azules [...]»José Blas Santaella. (Tomado de Alfonso Francisco Ramírez, Florilegio de poetas y escritores de Oaxaca, México, D. F., Antigua Imprenta de Murguía, 1927, p. 37.).