La órbita del arte religioso admite la exaltación, la armonía y el hechizo. Este último carácter es el que se imprime, sin lugar a dudas, en el Oratorio de la Esperanza, una capilla de una sola nave cuyo origen permite decantar siglos de memoria. Por lo demás, anden o no desacertadas las fechas que citan algunos cronistas, nuestra argumentación principal no descansa en el plano histórico, sino en las intuiciones que acerca del fervor popular pone de manifiesto este edificio. Al estar hermanado con la iglesia romana de San Juan de Letrán, el templo de la Esperanza es merecedor asimismo de ciertas prerrogativas que han de importar a curiosos y feligreses.
Gracias a las bulas de Gregorio X y de Pío VI, el Oratorio disfruta en su funcionamiento los citados privilegios desde el siglo xvi. Quedan en sus proximidades El Salvador y también el convento de las Benitas, fundado por don Pedro Arias de Bahamonde en 1452. Como dato al margen, cabe añadir que en 1548 se sumó a esta fundación el patronato de don Fernando Castillo de Hinestrosa, perteneciente a los marqueses de Valera y Fuente Hermosa (César González-Ruano, Guía de Cuenca y principales itinerarios de su provincia, fotografías de Francisco Catalá Roca, Barcelona, Planeta, 1956, p. 31). Dentro de este marco, el Oratorio de la Esperanza parece completar un recorrido en el que la acumulación de centros religiosos no rebaja en un punto la diversidad de percepciones religiosas y estéticas. Quizá ello encuentra su explicación en la originalidad de los alarifes, entregados al diseño con una excelencia incorregible.
Si los templos adquieren un matiz añadido para los creyentes, lo cierto es que asimismo propician asociaciones históricas no exentas de interés para el conjunto de los viandantes, al margen de su postura espiritual. De forma quizá digresiva y por tanto desmentible, el Oratorio de la Esperanza nos sugiere la presencia del licenciado y presbítero Juan Pablo Mártir Rizo, cronista de la ciudad y residente en ella mientras ejercía como ayo de don Melchor Hurtado de Mendoza. La elección de este personaje para situarlo ante dicho templo deja entrever de nuevo el peso literario del casco antiguo. Aunque los efectos de esta inspiración son puramente librescos, sirven de oportuno pretexto para repasar algunas páginas del historiador ante la fachada del oratorio. Lo cual, por cierto, no es una tarea menor.
Sólo hay que tomar como fuente a Mateo López para explorar la ingente bibliografía acumulada por Mártir Rizo. Tradujo del francés al castellano el Dichoso desdichado, y el resultado quedó impreso en Madrid, en 1625. Ese mismo año entregó a la imprenta La prosperidad infeliz de Phelipa Catanea y La muerte del rey de Francia, Enrique IV, obras originalmente escritas en francés por Pedro Matheo, cronista del rey de Francia. Inquieto por talante y quizá por estirpe, don Juan Pablo escribió en un plazo breve la Historia de la vida de Lucio Anneo Séneca (1625), el Norte de príncipes (1626), la Historia de la vida de Mecenas (1626), la Historia trágica de la vida y muerte del duque de Birón (1629) y en clave polémica, la Defensa de la verdad que escribió don Francisco de Quevedo y Villegas a favor del Patronato de Santiago (1628).
Por la misma época, vertió del francés la Historia de las guerras de Flandes, «contra la de Conestaggio» (Valencia, 1627). Con idéntico afán, tradujo del latín al castellano las Ocho décadas oceanas, «que escribió su bisabuelo Pedro Mártir [de Anglería], que no se sabe si las dio a luz». No obstante, pese a tan extensa labor intelectual, en este punto el sabio nos importa por una obra que publicó en 1629, la Historia de la ciudad de Cuenca, donde queda de manifiesto el magnífico atractivo del municipio y, de paso, se revela el caudal artístico de ermitas como la que nos ocupa (Memorias históricas de Cuenca y su obispado, recogidas y ordenadas por el autor en 1787, volumen II, edición de Ángel González Palencia, Biblioteca Conquense, tomo VI, Instituto Jerónimo Zurita del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Ayuntamiento de Cuenca, 1953, pp. 180-181).