Esta típica plaza estilo español, matizada de tropical vegetación, fue durante la Colonia el corazón de Cartagena de Indias. En efecto, en aquellos años, esta plaza servía de escenario a las retretas animadas por la banda militar.
El primer nombre que recibió fue el de Plaza de la Catedral, ya que colinda con el principal templo de Cartagena. Luego en 1610, cuando se instauró en «la Heroica» el Tribunal de la Inquisición por Real Cédula del rey Felipe III, ésta adoptó el nombre de Plaza de la Inquisición, ya que fue escenario del primer Auto de Fe o sentencia por herejía ordenado el 2 de febrero de 1614 por los inquisidores Juan de Mañozca y Pedro Mateo de Salcedo.
Para el año 1890, la junta organizadora de las festividades conmemorativas de la Independencia de Cartagena dispuso que las corridas de toros se realizaran en dicha plaza. Pero al no tener cercas, la idea se convirtió en un peligro público. De hecho, la determinación fue revocada luego de que un toro embistiera a un ciudadano, que envalentonado desafió al animal de lidia.
Más tarde, el 11 de noviembre de 1896 se inauguró en medio de la plaza la estatua ecuestre de «el Libertador» Simón Bolívar. Entonces el Cabildo determinó cambiarle el nombre sombrío de la Inquisición por el de Plaza o Parque de Bolívar.
Esta plaza está enmarcada por el Palacio de la Inquisición, la catedral y el cabildo (hoy la Gobernación de Bolívar), es decir por las instituciones más importantes que tuvo la Heroica en tiempos de la Colonia. Actualmente, también comparten su marco, el Banco de la República y el Museo del Oro de Cartagena.
Hoy día, esta plaza es lugar de tertulia del pueblo cartagenero y de largas partidas de ajedrez, que se juegan bajo la sombra de sus frondosos árboles.