Una de las casas cartageneras señoriales más representativas de la época colonial es la mansión que perteneció al Marqués de Valdehoyos, que vivió en ella hacia el siglo xviii.
Ubicada en la calle de la Factoría, esta residencia reúne las condiciones requeridas en la época para cumplir las funciones de vivienda y de lugar de comercio. De hecho, el Marqués de Valdehoyos, gozaba del privilegio de importar harina y esclavos, que vendía luego en Cartagena de Indias con muy rentables beneficios.
En la fachada de la mansión del Marqués de Valdehoyos sobresalen las rejas de madera, localizadas en la planta baja, el amplio balcón en el entresuelo y, la portada con pilastras. Sobresale en esta casa el golpeador de bronce, y el color original de su fachada.
En su interior presenta el característico zaguán con techo sostenido sobre vigas, después del cual se descubre el vestíbulo, a la derecha del cual se desprende la escalera y la puerta de acceso a las habitaciones del portero, y a la izquierda se distingue un amplio balcón. En la planta alta se encuentra un gran salón comunicado por corredores volados sobre el patio.
Su patio interior está cercado por arcos de medio punto sostenidos en columnas de fuste, repitiendo el estilo de los claustros cartageneros coloniales. Uno de sus costados está flanqueado por balcones mientras que el opuesto está cerrado por una tapia baja, que permite la circulación de la brisa marina.
En esta mansión pasó dos temporadas Simón Bolívar después de liberar Cartagena. Actualmente funcionan allí las oficinas gubernamentales de la Cancillería Alterna de la República de Colombia.