El explorador y arqueólogo John Lloyd Stephens vino al mundo en Shrewsbury, Nueva Jersey, el 28 de noviembre de 1805, y murió en Nueva York el 12 de octubre de 1852. Por su estudio modélico de las ruinas mayas, suele figurar entre los fundadores de la arqueología mesoamericana. Sin duda, la suya fue una labor mucho más eficaz y científica que la llevada a cabo en Copán, hacia 1835, por un coetáneo suyo, el irlandés John Gallagher, a quien le cuadra mejor la estampa de saqueador que la de arqueólogo, en 1835.
En todo caso, como ahora veremos, lo cierto es que la inclinación de Stephens por el arte antiguo proviene de una casualidad. Cuando era abogado sus doctores le recomendaron que viajara para curar algunos achaques. Guiado por ese fin terapéutico, en 1834 se desplazó hasta Europa del Este y Oriente Medio, donde conoció notables yacimientos, según dejó por escrito en Incidentes del viaje a Egipto, Arabia y Tierra Santa (1837) y en Incidentes del viaje a Grecia, Turquía, Rusia y Polonia (1838). Ambas ediciones contaban con el prestigio añadido del ilustrador, Frederick Catherwood, junto a quien Stephens viajó hasta Centroamérica en 1839.
Sorteando no pocos peligros y siguiendo algunos informes de John Gallaguer, nuestro arqueólogo estudió Copán y analizó estas ruinas de acuerdo con el criterio científico en uso. Posteriormente, hizo lo propio en Palenque y Uxmal, adquiriendo un gran conocimiento del pasado maya. De todo ello hay noticia en su siguiente entrega editorial, Incidentes del viaje por Centroamérica, Chiapas y Yucatán (1841), y también en Incidentes del viaje por Yucatán (1843).
Aunque la última etapa profesional de Stephens se alejó de la arqueología, vinculándose a la primera compañía americana de transatlánticos de vapor y al diseño de un tren para el istmo de Panamá, no hay duda de que inspiró a nuevos investigadores, como Alfred Perceval Maudslay, quien analizó con admirable detalle las ruinas de Copán a partir de 1880.
Stephens conoció los rincones típicos de Antigua antes de su definitiva rehabilitación.